Continúan los trabajos de los rescatistas después del movimiento resgistrado el domingo. Miles son los heridos. El epicentro del temblor fue cerca de la frontera con Irak.

Los rescatistas iraníes obraban ayer para hallar eventuales sobrevivientes del sismo de magnitud 7,3 que el domingo por la noche sacudió el oeste de Irán y varias regiones iraquíes, provocando la muerte al menos a 400 personas y causando heridas a miles.

Cifras oficiales reportaban 407 muertos, mientras que la agencia semioficial iraní Tasmin informaba de 445 fallecidos. Por el momento se desconocen las causas de la discrepancia.

El papa Francisco ofreció rezos por los muertos en Irán e Irak y pidió fuerza para los equipos de rescate que tratan de encontrar sobrevivientes.

En dos mensajes de condolencias, Francisco expresó profunda tristeza por el desastre y ofreció su solidaridad a quienes perdieron seres queridos.

El epicentro del temblor, situado en un primer momento del lado iraquí de la frontera por el instituto geológico de Estados Unidos (USGS), fue determinado por esta institución, así como por la agencia homóloga iraní, en Irán, muy cerca de la frontera, a unos 50 km al norte de Sar-e Pol-e Zaham, la ciudad más afectada por el sismo en donde murieron 236 personas.

Según varios medios iraníes, una mujer y un bebe fueron rescatados vivos de entre los escombros ayer.

La televisión estatal mostró imágenes grabadas durante la noche en Sar-e Pol-e Zahab que muestran edificios de cinco o seis pisos sin fachadas pero cuyas estructuras y pisos resistieron al temblor.

Fotos de la agencia Isna tomadas en la misma ciudad muestran coches aplastados por los escombros al pie de los edificios cuyos muros cayeron pero cuyas estructuras resistieron.

Otra foto muestra habitantes envueltos en frazadas alrededor de un fuego en un terreno baldío.

El guía supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ordenó al gobiernos y a las fuerzas de seguridad movilizar “todos su medios” para ayudar a la población.

La sacudida alcanzó a todas las provincias de Irak, mientras que en la capital, Bagdad, pudo sentirse durante unos 20 segundos.