Violencia en el Tomba: una historia en la que todos mienten

Nadie sabe nada. Todos se lavan las manos. Hay declaraciones de ocasión, pero después no hay acción. Es una historia en la que todos parecen mentir. Es una historia que vuelve a repetirse una y otra vez.

Uno de los ejes de la violencia de Godoy Cruz desde que está en Primera es Daniel Aguilera, conocido como El Rengo. Se trata del líder de la barra brava y también protagonista de muchos hechos policiales en los últimos años.

Aguilera comenzó a ganar poder antes de que el Tomba llegara a Primera. El 6 de abril del 2002, a la salida de la cancha de Godoy Cruz, mataron a Darío Arabel Rosales, el "Sandalio", antiguo líder de la barra. Su muerte desató una guerra de bandas por el poder en el barrio La Gloria. Los Aguilera eran parte de esa puja violenta y se quedaron con el control.

En 2006, con el ascenso del Tomba a Primera, los Aguilera también quisieron jugar “en Primera” como barras. Por eso exigían recursos y se valían de contactos políticos para presionar.

El primer partido del Tomba como local –ante Arsenal– terminó en escándalo y fue un gesto de amedrentamiento desde la barra. Las escuchas telefónicas generadas luego detectaron la connivencia del poder político con los barras: zonas liberadas para ingresar elementos prohibidos y otros favores fueron descubiertos. Era un gobierno radical (Cobos era gobernador), pero el nexo venía a través de un dirigente peronista (Pérez Botti). A pesar de las pruebas, no hubo ninguna sanción ni condena.

Los Aguilera sumaron poder con el correr del tiempo. Incluso fueron parte de Hinchadas Unidas Argentinas, con llegada al poder K. Así fue como el Rengo viajó al Mundial de Sudáfrica 2010, pero fue deportado. En el 2011 quedó detenido en Boulogne Sur Mer por intento de doble asesinato. En el 2013 fue condenado a dos años y medio de prisión en suspenso por abuso de armas. Al tiempo estaba libre.

Mientras estuvo detenido vivió con todos los lujos, como informó Sitio Andino en una nota del 2012. En su celda tenía un televisor con DirecTV, una Play Station, un aire acondicionado frío calor, un DVD y hasta una computadora con acceso a internet. Hasta recibía delivery de comida todos los días.

El Mundial de Brasil 2014, lógicamente, Aguilera no se lo perdió.
Es común que políticos de Godoy Cruz lo llamen para que Aguilera lleve su gente. En épocas de campaña, las personas que moviliza el Rengo son requeridas de diferentes colores políticos.

Ayer, el Rengo dijo en Radio Nihuil que no estuvo en la cancha el domingo, cuando se produjeron los incidentes. Culpó a la policía por la represión y criticó la actualidad del club. Después le pidió a la gente perdón por los disturbios y aseguró que no conoce a ninguno de los barras que tiraron mampostería de los baños al campo de juego.

Lo que no cuenta Aguilera es el fabuloso negocio que tiene la barra del Expreso cada vez que Godoy Cruz juega de local. La barra maneja los puestos de choripanes y el estacionamiento, por lo menos, en la popular Sur. Además, recibe entradas que son revendidas. Un mínimo de 500 entradas por partidos. Cuando el público visitante estaba permitido, recibían dinero para alquilar colectivos y llevar a los hinchas. Los dirigentes del Expreso dicen no saber nada. Como casi todos los dirigentes del fútbol argentino. El poder político se lava las manos, pero cuando necesita que el puntero Aguilera les dé una mano, ahí están. Como casi todo el poder político del país.

Así no hay solución posible, porque es una historia en la que todos mienten. Una historia llena de hipocresía. Una historia de nunca acabar.

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