Videla: “Los enemigos de ayer están en el poder”

En el último alegato en el juicio que se le sigue en Córdoba por crímenes de lesa humanidad, el ex dictador Rafael Videla volvió a justificar la dictadura y la represión que arrancó con el golpe de 1976.

Videla se consideró un “preso político”, al hacer uso del derecho de la última palabra en el juicio que lo tiene, junto a Luciano Benjamín Menéndez, como principal acusado de cometer crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura militar que comandó. 

En este proceso que comenzó el 2 de julio y concluirá hoy, con la sentencia. Videla, Menéndez y otros 28 imputados están acusados por la muerte de 31 presos, además de secuestros y torturas en contra de un civil y cinco miembros del entonces Departamento de Informaciones Policiales.

Durante su exposición, Videla afirmó que “los enemigos de ayer” cumplieron su propósito y “hoy gobiernan el país y pretenden erigirse en paladines de los derechos humanos”.

“Los enemigos de ayer están en el poder y desde él intentan establecer un régimen marxista, a la manera de Gramsci, que puede estar satisfecho de sus alumnos. La Constitución Nacional guarda luto por la República desaparecida”, dijo Videla ante el Tribunal Oral Federal N 1 de Córdoba, que podría condenarlo a la pena de prisión perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

Videla dijo asumirá “bajo protesta la injusta condena y la he de ofrecer como un acto de servicio” y se consideró un “chivo expiatorio”. “Me niego a aceptar el término de guerra sucia. Las guerras son justas o injustas, acepto que cada guerra tiene su particularidad y la nuestra las tuvo, porque tuvo irregularidades”, señaló.

También aludió a una supuesta reunión privada que mantuvo un mes y medio antes del golpe con el fallecido dirigente radical Ricardo Balbín, “en la que me preguntó si frente a esta grave situación que vivía el país en esos momentos, íbamos a dar el golpe o no” y ante la falta de respuesta “me dijo: yo sabré compartir sus silencios”.

Señaló que en esos momentos le manifestó que “habíamos tomado contacto con dirigentes políticos y que teníamos la aceptación de algunos de ellos y Balbín me interrumpió y dijo: háganlo cuanto antes, evítenle al país una larga agonía”.

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