Una pareja de ancianos chinos han estado compartiendo su hogar durante siete años con una serpiente pitón de 60 kg y 3,7 metros de largo, criándola como un hijo, e incluso llevándola de paseo por el barrio.

Shi Jimin, de 68 años, trabajador jubilado de un frigorífico, adoptó la pitón en 2009, para salvarla de una muerte segura.

Un vendedor de pescado y reptiles había llegado a su lugar de trabajo, y había logrado vender la totalidad de su stock, a excepción de una pequeña serpiente de 30 cm de largo que nadie quería.