Por Walter Vargas, Agencia Télam. Una cosa son los números y otra cosa es el clima del campeonato y su tendencia: en los números Boca persiste como el principal candidato a quedarse con el título y lleva una luz de tres puntos, pero eso es igual de cierto que de los últimos 12 ha ganado […]

Por Walter Vargas, Agencia Télam.

Una cosa son los números y otra cosa es el clima del campeonato y su tendencia: en los números Boca persiste como el principal candidato a quedarse con el título y lleva una luz de tres puntos, pero eso es igual de cierto que de los últimos 12 ha ganado apenas cinco, que Newell’s se ha acercado mucho y que, al parecer, en cualquier caso el sprint final será más cerrado de lo que parecía.

Males de ausencia al margen (Gago y Centurión), es evidente que Boca atraviesa un periodo de dudas, de fragilidades y, entendido en su debido contexto, de crisis: ha empezado a escasear su poder de fuego y su juego tampoco puede ufanarse de vigoroso, al extremo de que ahora le ha jugado de igual a igual y lo tuvo contra las cuerdas Rafaela, un equipo del que lo separan 21 puntos y que está con un pie en la B Nacional.

En semanas de vacas flacas, la noticia más grata que recibió Boca se la acercó Sarmiento, que durante una hora y monedas anduvo por el campo del Monumental en un arduo plan de salvataje, supo sufrir, evitar la goleada y cuando parecía que volvía a Junín con el consuelo relativo de la derrota digna estampó el teledirigido de Lucas Pérez Godoy.

A River, en fin, le dieron de la misma medicina que el domingo anterior había padecido Boca con Patronato (dejar pasar varios trenes del 2-0) y el empate tuvo sabor a nada, toda vez que vio interrumpida una serie de siete triunfos al hilo y no pudo acortar terreno a los primos que dentro de poco lo esperarán en la Bombonera.

Despacito y por las piedras, Newell’s se aferra al segundo puesto y ya le pisa los talones a Boca: aplastó a Aldosivi en Mar del Plata con un fervor ofensivo que había estado ausente en sus últimas salidas del Parque Independencia y convirtió un gol, el segundo, el de Maxi Rodríguez, que resultó una joya de toque, desmarque y definición.

En un campeonato que a los más poderosos les permite sumar muchas victorias en serie, Racing completó 15 puntos de 15 en un ardoroso metegol con Atlético Tucumán, que en Avellaneda se presentó con varios suplentes.

Por aquello de lo complejo que es estar en misa y repicar a la vez el cuadro de Diego Cocca defiende entre regular y mal, pero dispone de una carta que cotiza alto en cualquier tapete: sus goles brotan como manantial sin necesidad de acumular momentos de dominio y control del juego.

Al parecer Racing va de más a más y en cambio San Lorenzo ha ido de más a más o menos y hoy atraviesa su peor momento en mucho tiempo: tiene pocas fichas para apostar en la Copa Libertadores y en el campeonato va en caída libre.

Independiente superó la barrera de algunos lánguidos empates y está en alza, habida cuenta de que el miércoles había ganado en un escenario donde pocos celebran (en el Mario Alberto Kempes y contra Talleres), ahora se sirvió de la blandura estructural de Arsenal y con los tres puntos en la bolsa se ha metido en la zona de las copas internacionales.

Independiente, por cierto, adeuda un partido de la fecha 17 ante el honroso Defensa y Justicia del alter ego de Jorge Sampaoli, el pelilargo Sebastián Beccacece, dio otra nota destacada y así como en su momento les había ganado a Estudiantes y Newell’s ahora le ganó a Lanús, aunque el coach Jorge Almirón podría esgrimir el atenuante de haber reservado gente para el compromiso copero que afrontará en Venezuela versus Zulia.