Roberto Macho y Raquel Blas se dirigieron en columnas separadas hacia la Casa de Gobierno y la Subsecretaría de Trabajo. Reclamaron pases a planta y convenios colectivos.

El sector más intransigente del sindicalismo mendocino realizó la que podría ser su última marcha antes de finalizar 2017.  En dos columnas separadas y con un itinerario opuesto, Raquel Blas y Roberto Macho encabezaron sendos sectores que protestaron contra la reforma laboral que promueve el macrismo y las paritarias que se cierran en la administración pública provincial.

Como una postal de un año con muchos conflictos y pocos acuerdos, los dirigentes gremiales tampoco lograron unificar una posición común. Así, la Asociación de Trabajadores del Estado y la central que los abarca se congregaron en distintos puntos de la Ciudad. Los grupos eligieron distintos puntos de reunión como la intersección de Colón y San Martín (cuerpo principal), Colón y 9 de Julio (Blas y el PO), Vicente Zapata y San Juan (organizaciones privadas), y Gutiérrez y Patricias Mendocinas (representantes nacionales).

Lejos de ser considerada como una debilidad, el secretario general Roberto Macho aseguró que “en la disidencia encontraremos la fortaleza que necesitamos”. “Hoy se pueden haber reunido distintos sectores con banderas de distintos colores, pero todos estamos por lo mismo: en contra de la reforma laboral y el 14% que nos quiere imponer el Gobierno provincial”, destacó.

En esa dirección, el dirigente aseguró que el siguiente ciclo de paritarias se centrará en 4 columnas vertebrales sobre las que “nadie tiene dudas”. La primera consiste en la insistencia de recuperar lo que el sindicalismo denomina como “paritarias libres”, es decir, sin un condicionamiento o techo a la negociación. Un objetivo que se ha visto frustrado durante el último bienio, ya que cuando los paritarios provinciales no lograron un acuerdo, el gobernador Alfredo Cornejo lo impuso por decreto y una ley que lo ratificaba.

El segundo, tercer y cuarto punto se refieren al mejoramiento de las condiciones de trabajo. El pase a planta de personal temporario, ascenso en los escalafones y la redacción de un nuevo convenio colectivo de trabajo se presentan como claves en el esquema de lucha, que promete recrudecerse después de las vacaciones de verano.

Otra multa

Por parte del municipio capitalino, el director de Seguridad Ciudadana, Raúl Levrino, anticipó que el corte de las calles Colón, Patricias Mendocinas y Pedro Molina, le acarreará a ATE una nueva multa por $46 mil. El monto es dispuesto por el Código de Convivencia que rige en el departamento y que se aplica cada vez que se produce la interrupción del tránsito.

El funcionario comentó que desde que comenzó su aplicación, se han labrado 59 multas y han disminuido en el paso de los años. Todas fueron abonadas. Por vía voluntaria como el caso del SUTE, La Bancaria o SADOP, y en caso contrario, a través de apremios o embargos como el caso puntual de ATE. Se puede ocupar media calzada, pero en el momento que corta la circulación, ya corre multa.

“En Mendoza rige el Código de Convivencia que tiene como objetivo preservar el espacio público como un ámbito de civismo donde todos pueden desarrollar sus actividades. Y principalmente la capacidad de transitar por la ciudad”, destacó.