Tectónicos: el cuerpo siente la tierra cuando los pies besan el piso

Cuando hablamos de la tierra, y cómo se mueve (o cómo lo sentimos cada vez más) una de las palabras de soporte técnico más utilizadas es “falla”. ¿Y qué es específicamente? Es una especie de grieta, una separación del terreno, algunas de las cuales salen a la superficie, como el caso de la famosa y […]

Cuando hablamos de la tierra, y cómo se mueve (o cómo lo sentimos cada vez más) una de las palabras de soporte técnico más utilizadas es “falla”. ¿Y qué es específicamente? Es una especie de grieta, una separación del terreno, algunas de las cuales salen a la superficie, como el caso de la famosa y peliculera de San Andrés, en la California de bien al norte.

¿La tierra se mueve porque está fallada? En Mendoza hay tres “fallas geológicas activas”: la de Barrancas, ubicada en el distrito maipucino, la de Uspallata-Potrerillos y la del Cerro de la Cal, en el noreste de Las Heras, al lado de la fábrica de cemento y al costado de la ruta que lleva a Villavicencio.

En su momento, desde la Estación Sismológica Mendoza (que cerró sus puertas en febrero del 2012) destacaron que la falla de la Cal tiene una gran longitud, con una profundidad de 9 a 10 kilómetros, la que se encuentra activa. Esto se determina porque en algunos momentos esta grita se pone en movimiento, libera energía mecánica, la que se traduce en ondas.

En nuestra movida historia sismológica, algunos especialistas defienden la teoría de que la actividad en esa falla fue la que provocó el terremoto de 1861, que destruyó la ciudad de Mendoza. Otros, que se debió a la falla de Barrancas.

Uno estima que eso que pasó, lo que fue, sirve para prepararnos. Más cuando un estudio publicado la semana pasada en la revista especializada “Earth and Planetary Science Letters”, dice que Chile será el escenario del próximo “terremoto del siglo”. Los estudiosos aseguraron que en la zona central del país vecino “habrá un sismo de al menos 8,3 grados en la escala de Richter”, después de analizar la historia de los temblores en ese punto geográfico. Principalmente después de estudiar el terremoto de 8.4 grados que tuvo como epicentro la localidad chilena de Illapel el 16 de septiembre del 2015. Este futuro movimiento sería consecuencia de la convergencia de la placa de Nazca bajo la Sudamericana. El ritmo en que ocurre este proceso es de 8 centímetros al año, restando una brecha de 4,5 metros, que sería compensada cada 70 años, provocando un potente terremoto. Los científicos estiman que el epicentro será en Valparaíso pero que el terremoto afectará también zonas de Santiago. Todo esto después de un abril no tan bello, con una cadena de sismos sacudió Chile y el más fuerte fue de 6,9 grados el día 24.

Hace unos cuantos años, la periodista Verónica Gordillo (amiga de la casa) publicaba las apreciaciones que surgían, desde la Estación Sismológica Mendoza, con Miguel Castro como referente. Si bien muchos de sus colegas aseguraban que no existía relación entre los movimientos de las placas que se producen en el territorio chileno y las fallas mendocinas, para el especialista un proceso tiene incidencia sobre el otro. Sustentó su teoría en los estudios que realizó durante varios años: cuando se produce mucha actividad en Chile, al poco tiempo se activan las fallas en este lado de la cordillera. Y agregó que en la zona del Cerro de la Cal se hicieron hace unos años trincheras con una retroexcavadora, y que desde esa zanja se puede visualizar la fractura y la separación, que no es muy importante.

Por las dudas, desde la Legislatura invitaron la semana pasada al titular del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales IANIGLA (que es Fidel Alejandro Roig) a una reunión de la Comisión de Obras públicas, Urbanismo y Vivienda, “a fin de que informe sobre puntos relacionados a la falla geológica La Cal”… En una de esas, quién te dice… mientras más información, mejor.