Lo nuevo de Netflix es entretenido y un poco polémico.

Netflix estrenó esta semana Stranger Things (Cosas Más Extrañas, una abreviación del proverbio norteamericano “han pasado cosas más extrañas”), una serie de ciencia ficción que dejó maravillados a gran parte de los espectadores, pero que también suscitó algunas críticas debido a la similitud entre su trama y algunas de las historias del maestro del terror Stephen King y de Steven Spilberg.

El disparador de la trama es la desaparición de un niño luego de que “algo raro” pasara en un laboratorio del ejército norteamericano. Sus amigos, tres compañeros de colegio cuya mejor descripción es “un grupo de nerds”, no escuchan las órdenes de sus padres y salen en su busca sobre sus bicicletas, armados nada más que con sus linternas.

Es fácil ver, si se conoce aunque sea un poco de la obra de King y Spilberg, que esto puede llevar muy rápidamente al terreno del plagio, pero la realidad es que se trata de un homenaje. Los creadores de la serie, Ross y Matt Duffer, explicaron en diferentes entrevistas que a lo que apuntaron con Stranger Things es a crear el show que a ellos les hubiera gustado ver. El propio King publicó un mensaje en Twitter al respecto: “Ver Stranger Things es como ver un Grandes Éxitos de Steve King. Y lo digo en el buen sentido”. Después de esto, los críticos de la serie no tienen mucho para protestar. Como fanáticos de las películas de los 80 de Spilber y John Carpenter, y amantes de los libros de King, eligieron hacer una serie sobre personas normales que se encuentran en situaciones extraordinarias.

Esta especie de nostalgia también se puede ver en la ambientación que eligieron. Stranger Things cobra vida en un pueblo rural de Indianna, Estados Unidos, en los años 80. El revival del pasado cercano, tan de moda, funciona bien para la serie, y le agrega un condimento que los fanáticos del cine de terror/ciencia ficción sabrán apreciar.

Un párrafo aparte merece el reparto de la serie. Si bien cuenta con algún nombre conocido, como Winona Ryder, el gran atractivo en este aspecto son los jóvenes actores que encarnan a los personajes principales.

Mike (Finn Wolfhard), Dustin (Gaten Matarazzo) y Lucas (Caleb McLaughlin) le agregan un toque de frescura a la trama, algo que, por lo general, no sucede cuando hay chicos involucrados.