Reciente ganador del prestigioso Premio Cervantes, el escritor nicaraguense asegura que ese reconocimiento “no significa una culminación” de su prolífica carrera.

Por Milena Heinrich
(Agencia Télam)

El escritor nicaraguense Sergio Ramírez, reciente ganador el Premio Cervantes, considerado el Nobel de Literatura en español, sostuvo en entrevista con Télam que este premio “no significa una culminación de mi carrera, ni que me voy a sentar a contemplar mis propios laureles: siento que tengo mucho que decir y escribir”.

Periodista, político, abogado y escritor, Ramírez (Nicaragua, 1942) se inició en la literatura a los 18 años, y supo compaginar a lo largo de su vida su faceta literaria -con más de 40 libros- con una activa vida política que lo llevó a ser vicepresidente de su país, un cargo que ejerció entre 1985 y 1990.

Esa mixtura entre literatura y política quedó reflejada en varias obras, entre las que se encuentran “Castigo Divino” (1988), “Clave de Sol” (1992), “Un Baile de Máscaras” (1995) y “Margarita, está linda la mar” (1998).

- Télam: ¿Qué significa para usted este reconocimiento? ¿Se lo esperaba?

- Sergio Ramírez: Estaba en la lista de los finalistas del premio, y por estar en una lista uno se hace algún tipo de ilusión. Para mí el premio significa un elogio a mi carrera literaria, sobre todo porque se premia una literatura poco reconocida en el mundo como la latinoamericana.

- T: Este es un galardón que lo ganaron nombres como Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier y Carlos Fuentes.¿Qué rol le otorga a este tipo de premios?

- S.R.: Creo que los premios sirven para dar energía, como una especie de combustible para alguien que, como yo, siente que tiene una carrera literaria pendiente. Esto no significa que es una culminación de mi carrera y que ahora me voy a sentar a contemplar mis propios laureles. Siento que tengo mucho que decir y escribir.

- T: Hace ya un tiempo que dejó la política para volcarse al mundo de las letras, una decisión disruptiva por completo. ¿Cómo revisa esa decisión?

- S.R.: La política para mí es algo verdaderamente lejano, no me inquieta la vida política. Yo pasé por la política, pero la política no pasó por mí. No tengo tentación de volver a ella. Cuando salí de ahí volví a lo que fui siempre: escritor.

- T: En varias oportunidades escindió la figura del escritor de la del político. Sin embargo, su obra se caracteriza por tener una mixtura equilibrada de realidad y ficción.

- S.R.: El trabajo literario en sí mismo tiene la misión de que el lector no abandone al escritor. Que el lector tenga en sus manos un libro ameno, interesante, que le diga cosas nuevas, que lo atraiga. Si eso no se consigue no habrá lectores, y por lo tanto cualquier mensaje que un escritor quiera transmitir deliberadamente se perdería. Creo que la literatura no es para transmitir mensajes ideológicos, políticos o sociales; si un lector encuentra algo de eso es por la propia lectura porque hay tantas lecturas como lectores.