Su apellido es sinónimo de vino. Es una de las grandes figuras de la enología de la actualidad en nuestro país. Acaba de inaugurar una gran bodega en Valle de Uco y desde hace algunos años viene “evangelizando” sobre la importancia del terroir en los vinos. El mes pasado fue nombrado “Mejor Enólogo del Año” para Argentina por el cotizado crítico inglés Tim Atkin.

Por Fernando Gabrielli

Fotos: Luciano Estevez y Federico García (gentileza)

High: ¿Qué significa para vos haber sido nombrado mejor enólogo del año para Argentina por un crítico de vinos tan respetado como el inglés Tim Atkin?

Sebastián Zuccardi: Los premios para mí siempre significan un poco de aliento además de ayudarme a reafirmar que estoy transitando por el camino correcto. También lo tomo como un gran empujón para todo el equipo con el que trabajo. Nunca creo que es algo personal. Simplemente me toca representar a un montón de gente con la que trabajo día a día y este tipo de premios son para todos. Los reconocimientos nunca me han desvelado, pero entiendo que  comercialmente ayudan. Puntualmente valoro, sobre todo, los premios de los degustadores que respeto y considero que Tim Atkin es una de esas personas. Él conoce muy bien Argentina, porque viene desde hace muchos años y ha visto todo lo que ha pasado en la vitivinicultura del país en los últimos tiempos.  Lo más interesante de los puntajes y premios que estamos recibiendo en Argentina es que estamos llegando a niveles de calidad muy altos y codeándonos con los mejores vinos del mundo.

H: El año pasado también habías sido reconocido como Winemaker del Año en Londres por la cadena Gaucho Grill

SZ: Nos están pasando buenas cosas y las valoramos mucho. Creo que es la consecuencia de que hace doce años comenzamos un camino de profundo trabajo. En los últimos dos años hemos tenido mucha visibilidad, pero eso es sólo la punta del iceberg. Nosotros tenemos que seguirnos preocupando por alimentar la parte del iceberg que está debajo del agua, porque eso va a producir que la parte de arriba siga subiendo y se vea más. Más allá de todo tengo claro que lo que está pasando es increíble, es un sueño.

H: ¿Sos de festejar mucho este tipo de galardones?

SZ: Yo soy de los que festejan poco, es mi personalidad. Pero cuando paro un poco la pelota y miro para atrás, disfruto de todo lo bueno que nos ha pasado en estos últimos dos años. Lo que me tranquiliza y lo que busco es hacer procesos consistentes en el tiempo.  No trabajo para tener el mejor puntaje del año o un premio destacado, pero si trabajo mirando hacia adelante. Soy un convencido de que lo que está pasando hoy en Zuccardi no es una casualidad. Es el fruto de una orientación.

H: ¿Cuáles crees han sido los aspectos que te han ido marcando en tu carrera y han logrado tu madurez profesional?

SZ: Una de las primeras cosas fue algo que me marcó mi papá en mi época de secundaria, cuando comenzamos con el proyecto del espumante Alma 4. Él en ese momento me dijo que el proyecto tenía que ser desde el viñedo hasta el mercado. Y eso me enseñó mucho, porque pasamos por cada uno de esos pasos. Hicimos el vino, vinificamos, hicimos etiqueta y salimos a venderlo. Eso me hizo entender el negocio del vino como concepto. Lo segundo que me marcó fue que empecé a trabajar con la familia apenas salí del secundario. Y ahí pude ver la gran pasión que tienen por el viñedo. Y después, cuando terminé mi carrera de Agronomía, decidí dedicarme a viajar y vinificar en otros países. Durante siete años hice una vendimia acá y otra en el exterior y eso fue maravilloso.  Otra de las cosas que me marcó es que el mundo del vino es muy generoso, la gente te da mucho. Yo me he ido nutriendo de muchos enólogos y productores, tanto de acá como del exterior.

 

H: ¿Te sigue sorprendiendo el crecimiento del vino argentino en el mundo?

SZ: Yo creo que lo que viene para Argentina es maravilloso, porque los vinos que estamos haciendo no se hicieron nunca antes. Y tampoco nunca antes habíamos generado tanta atención. Francamente estoy sorprendido por la buena recepción del vino argentino en el mundo.

H: ¿Cúal es la clave de este crecimiento?

SZ: Creo que lo importante es que estamos construyendo la imagen del vino argentino, en el exterior, entre todos. Antes de competir, compartimos. A una región no la pone en el mapa un productor. Tienen que ser un conjunto de productores trabajando con la misma filosofía, concepto e idea. Y creo que ese es uno de los grandes cambios de la viticultura de nuestro país, hoy compartimos mucho. Yo me veo en forma frecuente con los hermanos Michelini, también con David Bonomi, con Edy Del Pópolo, con Ale Vigil y el Colo Sejanovich. Tenemos un sueño en común y esperamos que nos vaya bien a todos.  Veo con muy buenos ojos todo lo que viene, pero aún resta mucho por hacer.

H: ¿Cómo logramos que la gente joven consuma más vino?

SZ: Creo que la clave es comunicar al vino como un placer. Muchas veces se ha comunicado al vino de forma compleja. Pero en realidad el vino es una bebida simple y milenaria. Tenemos que generar situaciones de consumo diferentes para  captar nuevos consumidores y hacer vinos nobles y bien hechos. Y sobre todo derribar el mito de que para tomar vino hay que saber.

H: ¿A qué tipo de público ves más interesado en el vino?

SZ: Depende de los mercados. Me sorprende, por ejemplo, en Estados Unidos la cantidad de gente joven que está “enganchada” con el vino. En Argentina lo veo menos. Pero el vino tiene esa maravilla de que cuando alguien se acerca y mete la nariz en una copa queda atrapado para siempre.

H: ¿Cuál es tu vino preferido de todos los que has elaborado?

SZ: El que vendrá (piensa).Esta es una actividad para soñadores. Yo creo que nunca hemos hecho nuestro mejor vino, porque cada añada que pasa tenemos más experiencia y porque somos diferentes. Miramos el viñedo y lo caminamos de forma diferente. Pero si tengo que destacar algunos me quedó con nuestros Finca Piedra Infinita, Finca Canal Uco y Finca Los Membrillos. Esos son vinos que me da mucha satisfacción poder hacerlos. Y después también están Concreto y Emma. Emma fue un vino que “rompió” mucho por su estilo y Concreto porque es el tipo de vino que disfruto hoy.

Lo que viene

H: ¿Qué significa para vos la nueva bodega de la familia en Valle de Uco?

SZ: La nueva bodega es un sueño que hemos ido construyendo en el último tiempo. Está pensada desde el viñedo y la filosofía de vinificación está abordada desde la simpleza. La bodega es toda de hormigón y de día se puede trabajar con luz natural, no hace falta utilizar la luz artificial. Vinificamos en hormigón, sin epoxi, con diseños de piletas desarrollados por nosotros. Utilizamos además ánforas y huevos.

H: ¿Cuál fue la fuente de inspiración del desarrollo arquitectónico de la obra?

SZ: Pensamos en un proyecto que tuviera mucho sentido de lugar. Queríamos una bodega que hablara del lugar donde está emplazada. Nosotros siempre decimos que nuestros vinos son de montaña y que la identidad está marcada por la cordillera de los Andes; por su clima, agua y suelo. Entonces inspiramos la construcción de la bodega en los movimientos tectónicos en como se formaron las montañas y en los movimientos aluvionales. Además la bodega está  construida con materiales del lugar.

Ping Pong

Un restaurante: La Casa del Visitante

Una comida: Pastel de papas

Un vino: Concreto y Gonon Saint Joseph

Signo del zodíaco: Tauro

Hincha de: River

Programa de TV favorito: No veo tele

Una marca de ropa: Levi’s

Quién era tu ídolo de chico?: No tengo uno en especial

¿Twitter, Facebook o Instagram?: Twitter

Un destino para vacacionar: México