Se calienta la polémica con Estados Unidos por la requisa al avión

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, insitió en que en la nave encontraron armas y drogas que no habían sido declaradas y por eso fueron secuestradas.

 

Lejos de poner paños fríos en la escalada diplomática con Estados Unidos en torno a la requisa en Ezeiza de un avión militar que transportaba materiales que iban a usarse en unos cursos de entrenamiento policial, el Gobierno, a través del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, insistió en que la aeronave norteamericana pretendía ingresar al país armas y drogas, volvió a acusar a funcionarios de Washington de mentir en el caso y negó que el incidente haya sido provocado por las internas kirchneristas. "Me parece que la preocupación tendría que darse si no se adoptaran actitudes de seriedad como la que se adoptó en este caso", expresó el jefe de Gabinete en declaraciones a radio 10. El ministro también se encargó de asegurar que "no hay ninguna interna con (la ministra de Seguridad, Nilda) Garré".

 

Según Fernández, todo se desató por una cuestión de "soberanía nacional". "Lo que solicita la Cancillería es lo mismo que hacen en Estados Unidos (...) No se puede ingresar a Argentina lo que se les antoje, nuestro país es un poquito más serio que eso (...) Con esta situación dada vuelta, (lo involucrados) estarían en Guantánamo", añadió el funcionario.

 

El conflicto diplomático se desató el jueves por la noche, cuando distintas dependencias argentinas realizaron una requisa de un inusual despliegue cuando llegó a Ezeiza un avión militar norteamericano en el que viajaban expertos en seguridad estadounidenses junto a un cargamento que iba a ser utilizado en cursos de entrenamiento para un grupo de policías.

 

El curso estaba aprobado, así como el ingreso de una buena cantidad de armas y municiones. Pero, según el Gobierno argentino, el avión trasladaba también armas que no estaban en el listado original, drogas, medicamentos vencidos y modernos y potentes equipos que podrían ser utilizados para tareas de espionaje.

 

"La Embajada de Estados Unidos entregó una lista con los elementos que iban a ingresar y había que cotejar esos elementos. La realidad es que nos encontramos con armas, diferentes drogas y material para interceptar comunicaciones", insistió el Fernández, repitiendo casi calcadas las denuncias del canciller Héctor Timerman. "Es muy serio lo que se paró", expresó.

 

Altos diplomáticos de la administración de Barack Obama cuestionaron el procedimiento, insistieron en que no se había realizado nada fuera de lo convenido con la Argentina y criticaron la forma en la que la Casa Rosada estaba llevando el tema. A través del canciller Héctor Timerman, la Argentina acusó a esos funcionarios de no decir la verdad.

 

El incidente provocó entonces mutuas quejas oficiales. También en su enfrentamiento con el secretario adjunto para Asuntos Hemisféricos de los Estados Unidos, Arturo Valenzuela, Fernández respaldó a Timerman. "Si se ve el informe que Valenzuela saca por escrito, dice algo que no es verdad, lo que él está diciendo que había sido acordado, no es verdad", aseveró Fernández.

 

Según los funcionarios de la Secretaría de Estado nortemericana, el Gobierno argentino estaba al tanto de lo que se iba a ingresar, "no había nada secreto" y las drogas que se transportaban eran de primeros auxilios para, eventualmente, tratar a los militares estadounidenses o los policías argentinos que pudieran resultar heridos en los ejercicios.

 

Pero Fernández mantuvo la posición del Gobierno argentino y repitió la denuncia de que "por encima de lo que habían comunicado", los militares norteamericanos pretendieron ingresar al país "armas, drogas y dosis de morfina".

 

Fuente: Diario Clarín

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