Se abrieron los sobres de la licitación para restaurar el Fader

Finalizada la consolidación estructural del edificio, los trabajos se concentrarán, ahora, en la restauración de muros y puesta en valor de la casona y su museo jardín.

Se conocieron ayer las ofertas técnica económica para la restauración del Museo Emiliano Guiñazú-Casa de Fader, que se encuentra cerrado al público desde el 2012, por problemas edilicios. En el acto estuvieron el subsecretario de Infraestructura, Daniel Chicahuala, y el  secretario de Cultura, Diego Gareca.

Para lograr su apertura, el Gobierno de Mendoza propuso el reacondicionamiento integral de la casona, comenzando por  una primera etapa de consolidación estructural  que permitió refundar su estructura original que data de 1892 y que se encontraba en muy mal estado.

Este tramo de la obra se encuentra prácticamente terminado y consistió en la submuración de la casa, utilizando una técnica que permitió reforzar la estructura para evitar el debilitamiento de las áreas intervenidas. También se realizaron  mejoras en las estructuras superiores, reparación de las fisuras en los muros y la compactación de los jardines.

La segunda etapa propone la restauración y puesta en valor de los componentes arquitectónicos y artísticos de la Casa Histórica, la puesta en valor de su museo jardín, la remodelación del sector frontal de acceso y la elaboración por parte de la adjudicataria, del proyecto ejecutivo y presupuesto de ampliación del museo, ubicado al Este del predio.

Con un presupuesto oficial de $58 millones y un plazo de obra de seis meses, la UTE (Unión Transitoria de Empresas) formada por las firmas Capsa y Sanco, fue el único oferente.

Historia de la institución y el edificio

El 31 de mayo de 1927, el gobierno de Alejandro Orfila creó el Museo Provincial de Bellas Artes. Se ubicaba en el Parque General San Martín y se inscribió en un contexto museográfico que en su época apeló a modernas concepciones de museo, con influencia de la pedagogía estadounidense y con una definida función social.

La sede actual tiene su origen en 1889, cuando comenzó su construcción como vivienda y finalizó en 1892. Después, Emiliano Guiñazú compró la propiedad de más de 120 hectáreas, ubicada en Mayor Drummond.

Fernando Fader pintó los murales mientras habitó la casona, entre 1907 y 1914, ya que contrajo matrimonio con Adela Guiñazú, hija de Emiliano. En 1940, Narcisa Araujo, viuda de Emiliano Guiñazú, donó la antigua casona a la Provincia, con el propósito de convertirla en museo.

El 15 de abril de 1945 se creó el Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú y se inauguró en 1951 en ese edificio. El nuevo museo sigue las ideas museográficas del profesor Julio Suárez Marzal, reconocido pintor y primer director, que llevó a cabo el proyecto de remodelación de la casa original y su entorno.

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