Tendrá incumbencia en problemas de ruidos y vibraciones molestas, mascotas, humo, olores, luminosidad o toda otra situación suscitada por las relaciones de vecindad o proximidad.

Las relaciones entre vecinos nunca han sido fáciles. Perros que ladran, ruidos molestos o reformas edilicias que se realizan en horas de descanso suscitan roces y discordias entre los habitantes de casas contiguas, que no siempre llegan a una solución amigable. Para bajar la conflictividad social y evitar que las situaciones se salgan de control, desde la Municipalidad de San Martín pondrán a disposición un cuerpo de mediadores para la resolución pacífica sin tener que recurrir a la judicialización o métodos violentos.

Hoy por hoy, Mendoza es la provincia con mayor tasa de litigiosidad del país. De acuerdo a un informe revelado por la Suprema Corte de Justicia, uno de cada cuatro mendocinos está involucrado en alguna causa judicial. Este se traduce a 500 mil nuevas causas abiertas cada año y un crecimiento del 20 por ciento. Una quinta parte de estos conflictos pertenecen al fuero civil, razón por la cual se apuesta a la mediación y la conciliación voluntaria como salidas viables para descomprimir los juzgados y favorecer la paz social.

Conscientes de esta necesidad, en San Martín instrumentaron una ordenanza municipal para establecer un Centro de Mediación Municipal, que tiene injerencia sobre los conflictos que se susciten entre vecinos. Esto incluye a todas aquellas cuestiones que surjan en virtud de la convivencia, tales como ruidos y vibraciones molestas, mascotas, humo, olores, luminosidad o daños similares por el ejercicio de actividades en inmuebles vecinos, así como toda otra situación suscitada por las relaciones de vecindad o proximidad.

Quedan excluidos de este modo las cuestiones penales, conflictos por diferencias entre principios morales o religiosos, cuestiones previsionales, asuntos laborales, conflictos administrativos, y todos aquellos casos que afecten el orden público.

Para garantizar su universalidad y acceso democrático, el centro estará disponible de manera gratuita para todos. Además será voluntario, por lo que las partes decidirán si concurren o no a las reuniones fijadas, y podrán dar por finalizado el procedimiento en cualquier momento y aún sin haber arribado a un acuerdo. El procedimiento se realizará bajo un acuerdo de confidencialidad, por lo que quienes participen deberán firmar primero un compromiso a guardar secreto de todo lo que se discuta.

Como el fin último es encontrar una salida viable a ambas partes, el mediador que se sienta excedido en su competencia podrá recurrir -con el acuerdo de todos-, al consejo o asesoramiento profesional de terceros que traigan luz al asunto. El proceso se extenderá por 60 días hábiles y no estará permitida la representación por apoderados (salvo en caso de imposibilidad física) ni tampoco será necesaria la representación de un abogado particular.