Robos millonarios: preocupa la proliferación de bandas

En un mes hubo tres golpes con puntos en común. Sospechan que hay venta de datos, trabajo de inteligencia y “mano de obra foránea”. En ninguno de los casos apareció el dinero.

Por Horacio Yacante

Un robo de película en pleno centro, con un botín de más de 2 millones de pesos. Un asalto a una estación de servicio,  para llevarse 300 mil pesos. Un boquete a un comercio de Dorrego, para llevarse 400 mil dólares. Todos hechos ocurridos este mes que tienen en común una modalidad del delito en Mendoza donde se sospecha que operan bandas organizadas, con venta de datos y mano de obra foránea.

Las organizaciones criminales mendocinas dejan de lado robos violentos, para realizar  operaciones mucho más estudiadas y que garanticen mejores resultados con pérdidas mínimas. Se trata de un sistema donde la “inteligencia” está enfocada en la compra de datos y el seguimiento constante de aquellas empresas que manejan cuantiosas sumas de dinero a pleno luz del día.

Héctor Madeo, director de Inteligencia de Mendoza, explicó que se trata de bandas cuya configuración se nutre de “cuadros” que ya cuentan con una amplia experiencia en entraderas, y que en su gran mayoría han sido atrapados y luego liberados tras cumplir condenas cortas. “A muchos de ellos los tenemos individualizados y monitoreados, pero este tipo de organizaciones son dinámicas y es imposible conocer todos sus planes”, señaló.

Para garantizar el éxito y enfocarse solo en blancos redituables, estas organizaciones criminales trabajan con un sistema segmentado en funciones específicas. El primer eslabón están constituido por los que se denominan “vendedores de datos”, que son quienes realizan trabajos de inteligencia e infiltración en empresas que manejan sumas dinerarias importantes. “En casos como el del boquete o la estación de servicio –en los que robaron U$S 400 mil y $320 mil, se evidencia que hubo aportes internos ya que los datos fueron precisos sobre el día, la hora y el lugar donde se contaba la plata (en el primero), y la ubicación de las cajas empotradas en una pared de madera terciada muy fácil de romper, en un cuarto sin cámaras ni alarmas”, explicó el abogado.

Una vez que se tiene el dato certero, se procede a configurar la logística del golpe. Para eso, es que estas organizaciones contratan mano de obra de otras provincias, que tienen la posibilidad de actuar a cara descubierta sin el temor de ser identificados inmediatamente, por no estar asentados en el registro oficial. “Este tipo de trabajos se pudo evidenciar en el golpe a la Red Bus, donde los asaltantes se manejaron tranquilos sin ocultarse de las cámaras de seguridad, sacando dos bolsas con $2 millones y una tercera que fue recuperada”, agregó el abogado.

“Es muy difícil prever hechos de estas características, ya que tendríamos que estar dentro de la banda para conocer su cronograma interno. Por eso es que cada vez que hablamos con un propietario de una empresa, le decimos que tenga mucho cuidado con el personal que contrata, ya que es la mejor manera de anticiparse a ataques de este tipo”, concluyó Madeo.  

Comentarios