Reflotan denuncias de abuso sexual en el Verbo Encarnado

Seminaristas del Instituto de San Rafael reactivaron las denuncias públicas por abuso sexual contra el fundador de esa congregación, el sacerdote Carlos Buela.

Tras la detención de dos sacerdotes y tres empleados por “abuso sexual y corrupción de menores” en el Instituto Antonio Próvolo de niños hipoacúsicos en Luján, reflotaron denuncias por abusos en la congregación religiosa del Verbo Encarnado, en San Rafael, donde su fundador y acusado Carlos Miguel Buela tuvo que renunciar al cargo de Superior General y fue recluido en España, luego de una investigación realizada por el Vaticano.

Un sacerdote que en la actualidad tiene 31 años denunció, en forma anónima, que cuando tenía 12 y mientras estuvo internado en uno de los hogares del Instituto del Verbo Encarnado en San Rafael fue abusado sexualmente por un cura.  “Me ocurrió a mí, pero tengo el conocimiento de que le pasó a otros chicos”, señaló el denunciante, quien se presentó como “víctima de abuso del Instituto Menor en el Verbo Encarnado”.

Desde el Obispado del sur admitieron a Télam que “esa denuncia existió y se hizo la investigación con mucha profundidad revisando caso por caso hasta que finalmente y con intervención del Papa Francisco se decidió recluir en Italia al fundador y superior general del IVE, Carlos Buela, quien está incomunicado con el Instituto y todos sus miembros y no puede acceder al ministerio sacerdotal”,

Según confirmaron las autoridades religiosas, las primeras acusaciones probadas contra Buela fueron “la manipulación de conciencia psicológica, deshonestidades económicas y, a medida que se profundizó la investigación y los seminaristas se animaron a hablar, empezó a aparecer el abuso sexual”, delitos en la que la justicia ordinaria nunca intervino porque nunca se denunció allí”.

El denunciante dijo que los abusos comenzaron cuando tenía doce años “y no se lo conté a nadie por temor a quien me agredió”. “En 1997 me ocurrieron cuatro abusos sexuales en poco tiempo, en un mismo mes, en el 2005 se lo conté a un superior y el año pasado, me di cuenta de que no se había hecho nada y repetí la denuncia con el obispo de San Rafael, Eduardo Taussig, quien tomó la denuncia, pero el sacerdote nunca fue condenado sino sólo excluido y trasladado a otro lugar. “Él tomó mi denuncia (canalizada a través del derecho canónico), esta vez por escrito y decidí no hacer la civil porque estoy esperando que la Iglesia determine algo”, dijo el denunciante.

“Las víctimas del padre Buela son mayores de 18 años, entonces uno se pregunta ¿por qué no le dan una trompada? Pero no es tan fácil, él ejerce una especie de manipulación espiritual muy fuerte en estos grupos cerrados”, sostuvo.

El religioso precisó, sin embargo, que Buela tenía bajo su tutela a adolescentes de 12 años que se acercaban al seminario con la intención de formarse como sacerdotes una vez que terminaran los estudios secundarios.

Buela fundó el IVE en marzo de 1984 y desde hace más de un año fue recluido por el papa Francisco en un monasterio de San Isidro de Dueñas de Palencia, España.

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