El ahogamiento por objetos extraños es la segunda causa externa más fatal en menores de 3 años. Maníes, tomates cherry, huesos de pollo y salchichas, entre las más riesgosas.

Es muy común dejar a los niños chiquitos comiendo en su sillita mientras los adultos a cargo se dedican a otras tareas caseras. Sin embargo, algo que puede ser un cuadro familiar cotidiano, constituye el escenario propicio en el que cientos de bebés pierden su vida cada año, como consecuencia de obstrucción por alimentos. Lo mismo ocurre con otros objetos de tamaño reducido como juguetes, monedas y pilas.

De acuerdo a estadísticas nacionales, la obstrucción por cuerpo extraño de la vía aérea (OVACE) produce anualmente el 7% de las muertes en niños y niñas de hasta 4 años. Alimentos de tamaño pequeño como semillas, tomates cherry, queso o trocitos de carnes se cuentan entre las principales causas de obstrucciones y asfixia. Esta situación se potencia si se encuentra en movimiento, ya sea en cochecito, caminando o sentado en el automóvil.

También hay prácticas en la forma de preparar o presentar los alimentos que pueden contribuir con la obstrucción. Un caso muy difundido es el de la salchicha, que por su forma esférica se posiciona en la glotis y no deja pasar el aire. Según explicó Hugo Rodríguez, jefe del Servicio de Endoscopía Respiratoria del Hospital Pediátrico Garrahan, “las salchichas las solemos tomar como inofensivas e incluso las sirven en los cumpleaños donde hay pequeños”. Para evitar correr con estos riesgos, la mejor forma de presentarla es cortarla de manera longitudinal y luego fraccionarla en trocitos muy pequeños.

Otro factor de riesgo tiene que ver con las manifestaciones emocionales como la risa o el llanto. “Nunca debemos dejar que un niño coma mientras se ríe, porque esto potencia el riesgo”, alertó el médico y recomendó que “primero se debe calmar, esperar que recupere su respiración normal y luego seguir con la comida”. Por eso, la única manera efectiva es que los adultos supervisen directamente el proceso de alimentación y evitar dejarlos al cuidado de hermanos mayores u otros niños.  “El mejor tratamiento es la prevención, con incremento de la educación de los padres y cuidadores del niño”.

Ante un caso no previsto, la señal universal de un ahogamiento se da cuando las personas interrumpen la ingesta de alimentos e inmediatamente se llevan las manos al cuello. Esto suele estar acompañado a su vez de otras señales dependiendo de si la obstrucción es parcial o severa. En el último caso, se debe realizar la maniobra de Heimlich (o de compresión abdominal) y solicitar asistencia médica. “Aquí la educación es central, ya que tuvimos un chico que salvó a un compañero de escuela a través de esta maniobra que había aprendido en un capítulo de Bob Esponja”, celebró.

Hugo Rodríguez fue invitado por la OSEP para brindar conferencias durante el 1º Congreso de Niñez y Adolescencia que se realiza desde ayer en el Centro de Congresos y Exposiciones, en el que se dieron cita destacados profesionales de Mendoza y el país. En la jornada de este viernes se ofrecerán charlas libres y gratuitas sobre seguimiento de patología crónicas de la infancia, cuidados neonatales y crecimiento y desarrollo, entre otros.