Prohíben a los municipales ir a los Casinos y hacer política con su trabajo

Los trabajadores municipales de Mendoza ahora tendrán que cuidarse más.
Es que se acaba de aprobar y promulgar una ley que les agrega responsabilidades y, sobre todo, les prohíbe realizar algunas actividades por la tarea que desempeñan. Entre ellas, por ejemplo, no podrán asistir a casinos y salas de juego, y tampoco hacer política partidaria con su trabajo.
La nueva norma modifica el estatuto de los empleados municipales y también abarca a quienes trabajan en entes autárquicos.
Con el cambio se buscó “clarificar” las funciones de los municipales y ponerles algunos límites.
Entre las prohibiciones, los municipales no podrán “patrocinar trámites o gestiones administrativas referentes a asuntos de terceros que se vinculen con su función”. La idea es evitar las típicas cuñas que son costumbre. Tampoco podrán ser parte de empresas que tengan alguna relación con la administración pública ni “recibir directa o indirectamente beneficios originados en contratos, concesiones, franquicias o adjudicaciones, celebrados u otorgados por la Administración Nacional, Provincial o Municipal”.
Por las dudas, se aclara que los empleados y funcionarios no pueden “hacer uso indebido o con fines particulares de los bienes que integran el patrimonio del Estado”.
Además, ahora está escrito que los funcionarios no pueden hacer usos políticos de su trabajo. La norma prohíbe “valerse directa o indirectamente de facultades o prerrogativas inherentes a sus funciones para realizar proselitismo o acción política”.
En el último ítem de la lista se menciona que tampoco pueden “entrar o permanecer en lugares donde se practiquen juegos de azar”. También se agrega como obligación “rehusar dádivas, obsequios, recompensas o cualesquiera otro beneficio, con motivo de la obtención de un resultado en el desempeño de sus funciones”.
La nueva ley agregó dos incisos al estatuto donde se aclaran deberes y derechos de los trabajadores de las comunas. Allí también le piden “recato” aún fuera de su lugar de trabajo, asegurando que tienen que tener “en el servicio y fuera de él, una conducta decorosa y digna de la consideración y de la confianza que su estado oficial exige” y “conducirse con educación y corrección en su relación de servicio con el público”.

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