Pocas cosas llegan a tener tanta importancia

Siempre los ingleses metiéndose en esto de la cultura, en especial desde la música. Como este último trabajo de un grupo de académicos británicos que estudió científicamente las expresiones de los últimos 50 años y encontró que hubo tres revoluciones de estilo entre 1960 y el 1990.

Unos científicos de las universidades londinenses Queen Mary e Imperial College se pusieron a analizar más de 17.000 canciones (¡17.000! Mirá que yo escucho música...) que integraron la lista US Billboard Hot 100, que recoge las melodías internacionales más populares. Estudiaron distintas características de las canciones, como la armonía, los cambios de acordes, y los tonos de la música. Y después analizaron cómo cambiaron con el tiempo. El equipo liderado por una tal Matthias Mauch, comparó 30 segundos de todas estas piezas, para entender que la revolución de mediados de los 60, más precisamente en 1964 (el período de cambios extremadamente rápidos en las listas de lo más escuchados) fue la más compleja y coincidió con el ascenso del rock, al igual que el soul. Los demás se engancharon después: la música disco, el hard rock y la New Wave comenzó a brillar en promedio desde 1983. En cambio, el hip hop y el rap, que alcanzó su coronación en 1990. Todos estos detalles constituyeron para el estudio el mayor cambio registrado en la historia de la música.

Esto quiere decir que, según el mencionado soporte académico, la música ejerció una marcada influencia en la revolución social y verdaderamente cambió el mundo. Bandas como los Beatles, los Who o los Rolling Stones introdujeron en la música un sonido radicalmente nuevo, dando paso a un incremento de los acordes mayores y a una creciente "agresión" con la guitarra y voces menos delicadas, según los investigadores.

El punto de inflexión llegó, como siempre, desde los estrellados rankings del norte: la primer semilla del pop que se plantó en la tierra del rock and roll fue "I wanna hold your hand" de The Beatles, lanzado en diciembre de 1963 y que fue número 1 de las listas norteamericanas durante meses.

"Entendemos que la cultura es el resultado de un proceso de descendencia. Cuando un artista hace una nueva canción, copia lo hecho antes, lo mezcla y le añade algo novedoso. La música tiene una historia y es por eso que pensamos que podemos estudiarla usando herramientas evolutivas", dice un tal Armand Leroi, que es "biólogo evolutivo" del Imperial College de Londres, y uno de los coautor del estudio.

La revolución fue como una escalera de sonidos. Primero empezó a disminuir la presencia en las canciones de los llamados acordes de séptima dominante, presentes en el jazz y el blues. Después fueron las nuevas tecnologías, los sintetizadores, los sámplers y las cajas de ritmos los que marcaron una segunda etapa. Cuando los cambios eran como una ruptura del futuro en el presente, de repente era posible tener una canción pop sin armonía. ¿Y ahora que nos queda? ¿Está todo inventado? El español José Alvarez Monzoncillo, referente en temas de comunicación, en su estudio sobre el futuro de la televisión (que perfectamente se puede adaptar a esto que estamos hablando) dijo: “Se trata de hacer nuevos vinos para nuevas botellas y no intentar vender el mismo vino en distintas botellas”. Esto suena (ya que hablamos de #SonidosQueViajan) a nuevas tecnologías. El uso de celulares y PC para escuchar contenidos musicales es una práctica que se encuentra en crecimiento y exige herramientas para los diferentes sistemas operativos disponibles así como también la elaboración de plataformas que ofrezcan, más allá del streaming, contenidos a demanda (¿se acuerdan lo que contamos hace un tiempo de Sontrip, nuestro proyecto de radio por internet? Pueden visitar www.sontrip.com.ar).
 
En definitiva es la música, algo que todo lo puede. La revolución aplicada a un nivel único de abstracción. Pocas cosas llegan a tener tanta importancia.

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