Para el titular del IUSP el protocolo de armas no ofrece impunidad a las fuerzas de seguridad

Además dijo que es irresponsable decir que el protocolo habilita a disparar por la espalda o a no dar la orden de alto y aseguró que un oficial que excede en el uso de la legítima defensa va preso.

Alejandro Antón es director del Instituto Universitario de Seguridad Pública que es la institución responsable de formar las fuerzas policiales de la provincia. Consultado por Diario Vox, Antón dio explicaciones sobre algunos de los puntos más polémicos que presenta el reglamento sobre la utilización de armas impulsado desde el Ministerio de Seguridad de la Nación. Primero cabe aclarar que por el momento el reglamento solo alcanza a las fuerzas de seguridad federales como Gendarmería Nacional, Prefectura y la Policía Federal y que un juez de CABA ya lo declaró inconstitucional. Sin embargo, luego de que el gobernador Alfredo Cornejo y su ministro de Seguridad, Gianni Venier, se mostraran a favor de la medida,  en poco tiempo el reglamento también podría aplicarse para la policía de Mendoza.

En ese marco el titular del IUSP enfatizó que de ningún modo el reglamento ofrece impunidad a las fuerzas de seguridad y acusó a quienes sostienen esa postura de desinformar y confundir a la sociedad ya que en el país existe un marco legal descripto en los artículos 34, 35, 36 y 37 del Código Penal que hablan de la legítima defensa y aseguró que cualquier policía que use un arma de fuego se tiene que circunscribir a ese marco legal. Según Antón lo que ha hecho el Ministerio de Seguridad es homologar un procedimiento común para todas las fuerzas federales y que ese protocolo en ninguna caso está por encima de la ley.

Al respecto señaló que “el reglamento no ofrece impunidad al policía porque el oficial va a terminar preso si el fiscal entiende que hubo exceso en la legítima defensa. Nadie quiere que un policía mate un inocente y que este luego vaya preso. Este reglamento no nos cambia nada y me parece que se está vendiendo una información que no le hace bien a la gente y hace que las opiniones se dividan para un lado o para el otro”.  En ese sentido agregó “he llegado a escuchar que se puede disparar en persecución y la verdad que todos los casos son situacionales lo que quiere decir que no hay una situación repetida. Sería muy fácil para los institutos de formación decir, cuando pasa esto tirá y cuando pasa lo otro no tires”.

Por otro lado explicó un escenario de riesgo, que es donde la personas tiene que resolver una crisis con un arma de fuego, no se simplifica en si el policía dispara o no dispara y que los especialistas plantean más de 40 variables distintas que puede enfrentar un oficial en este tipo de situaciones tales como si es de día o de noche, la cantidad de delincuentes, el tipo de arma, si se trata de un blanco móvil o fijo, si hace falta disparar o si dispararon antes, entre muchas más. Además remarcó que la habilidad para desenfundar, alimentar un arma y dar en el blanco es una habilidad psicomotriz que la mayoría aprende rápidamente pero que lo más importante es capacitar al policía y que cuente con herramientas para resolver una situación de riesgo.

En cuanto a los cuestionamientos que apuntan que se les está dando a la fuerzas de un seguridad  mensaje ambiguo que podría hacer incrementar los casos de gatillo fácil, Antón dijo que el concepto de gatillo fácil es algo totalmente cuestionable y que si bien en las fuerzas puede haber gente que esté alterada mentalmente y que cometa errores, la gran mayoría no quiere ir presa ni matar a un delincuente. Y que aun en los casos donde todo sale dentro de lo que establece la ley cuando un policía mata a un delincuente se le saca el arma, pasa por un proceso de tratamiento psicológico y se le obliga rendir nuevamente la prueba de idoneidad. Y agregó “ningún papel le suelta la mano ni le da mayor protección a un policía porque lo único que lo protege es el entrenamiento, y para eso, hay que poner más recursos”.

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