No soy de aquí ni soy de allá, soy lo que diga la virtualidad

“A lo mejor te sentís demasiado viejo para ser un millennial. No tuviste celular hasta que llegaste a la universidad, por ejemplo, y puede que incluso tengas hijos. No estás para que te llamen la generación del futuro. Pero al mismo tiempo, la Generación X te resulta muy lejana. El grunge era algo que escuchaban […]

“A lo mejor te sentís demasiado viejo para ser un millennial. No tuviste celular hasta que llegaste a la universidad, por ejemplo, y puede que incluso tengas hijos. No estás para que te llamen la generación del futuro. Pero al mismo tiempo, la Generación X te resulta muy lejana. El grunge era algo que escuchaban tus hermanos mayores y conocés a Winona Ryder más de ‘Stranger Things’ que de ‘Reality Bites’. En tal caso, es posible que seas un xennial. El término, que mezcla la X con el final de la palabra millennial, aparece por primera vez en un artículo de la web Good, publicado en 2014. Se define como ‘una microgeneración que funciona como puente entre el descontento de la Generación X y el alegre optimismo de los millennials’, pero ‘sin estar tan enfadados como la Generación X ni tan seguros como los millennials’”.

El texto (adaptado un poco al argento básico) surge de un informe periodístico publicado hace un par de meses en el diario El País de España, con el título “¿Naciste entre 1977 y 1983? Ni Generación X ni 'millennial', eres un 'xennial'”, remarcando eso de que “esta generación bisagra es la última que recordará cómo era la vida antes de internet”. Si bien el tema de conversación (esos tópicos que muchas veces imponen las mismas redes) se destacó la semana pasada en Twitter, es atemporal y sumamente interesante (para los que estamos en esa franja, para que nos entiendan ¿vió?).

“¿Tienes treintaytantos y no entiendes nada?” se preguntaba la red del pajarito, en sus “Momentos” del jueves pasado. “Estás muy viejo para ser millennial, pero demasiado chico para ser Generación X. Tuviste tu primer teléfono celular en la Universidad y eras niño cuando Nirvana estaba en la cima”. Curiosamente, y a pesar de que el artículo del diario madrileño tiene unos meses, la discusión tuitera se armó con esa referencia periodística como punto de encuentro. “Ni Generación X ni #millennial, la nueva #etiqueta de #moda es el #Xennial. Así es la #generación #bisagra” dice una de las publicaciones. “De esos momentos felices donde te das cuenta que no sos millennial <3 ¡Gracias 1983!” agrega otro posteador representativo. Así podemos seguir hasta el interminable foro de las redes en esta discusión sobre aquellos que se jactan en ser lo últimos que llamaron a sus amigos por teléfono fijo.

Y es fácil de entender, siempre y cuando hayas vivido muchos años sin internet. Y sin Tinder, o llamando a la casa para coordinar cualquier actividad o informar “estado de situación”. Pensando en comprar discos porque era la única forma de escuchar la música que queríamos cuando queríamos. O maravillados con el comienzo de internet y el móvil tipo Nokia 3310 (sin conexión a internet) para llamar como desde la casa, pero desde cualquier lugar. Con la posibilidad que, en uno de tus primeros laburos, algún jefe te preguntara algo así como “¿vos sabes cómo es eso del internet?, antes de pedirte que le abras una cuenta de correo en Hotmail (si tenés Hotmail definitivamente sos de esta casta virtual).

“Hay vivencias comunes, y una de las diferencias entre generaciones puede ser el acceso a los instrumentos tecnológicos, que proporcionan un contexto vivencial común” explica una tal Almudena Moreno, socióloga de la Universidad de Valladolid y coautora del Informe de la Juventud en España 2012. Todo vinculado en cómo nos relacionamos con los demás. “Estamos formados por el tiempo en el que vivimos, especialmente por las experiencias de nuestra juventud, que determinan nuestras vidas” agrega en el debate un tal Dan Woodman, sociólogo de la Universidad de Melbourne.

Sea lo que sea, acá estamos. Listos para contarlo, entre la información y la informalidad.