El banquero estadounidense David Rockefeller, último sobreviviente de toda una generación de Rockefellers y cabeza visible de la familia en las últimas décadas, falleció ayer en su casa de Pocantico Hills, Nueva York, a los 101 años, tras una vida dedicada a los negocios, la promoción del capitalismo y el apoyo a las artes.

El banquero, presidente del Chase Manhattan Bank durante más de una década y hombre de consulta de prestigio y alcance mundial, así como filántropo, asesor presidencial y nieto del fundador de la dinastía de los Rockefeller, murió mientras dormía de una insuficiencia cardíaca, informó un portavoz de la familia.

El magnate, quien según reportes habría donado cerca de 2.000 millones de dólares en su vida, era hijo de John D. Rockefeller Jr., quien desarrolló el Rockefeller Center de Nueva York, y el último nieto vivo del magnate petrolero John D. Rockefeller, fundador de Standard Oil y de la dinastía familiar. Su fortuna fue estimada en 3.300 millones de dólares en marzo de 2017 por la revista Forbes. Rockefeller fue fundador de la Comisión Trilateral, creada en 1973 y considerada una de las organizaciones privadas más influyentes del mundo.