El corte de cinta entre el líder sindical y el Ministro de Trabajo puede leerse como una suerte de tregua entre el brazo fuerte del sindicalismo y el gobierno.

El ex jefe de la CGT, Hugo Moyano, reapareció ayer en una actividad vinculada a lo gremial, ya que inauguró el sanatorio Antártida del Sindicato de Camioneros junto al ministro de trabajo Jorge Triaca, en lo que a priori pudo leerse como una suerte de tregua entre el ex titular de la central trabajadora y el gobierno.

En clara alusión a los últimos hechos de corrupción que involucran a sindicalistas, Moyano advirtió: “No todos los sindicalistas son malos, hay buenos, malos y regulares”.

Así, el camionero bajó la tensión con la Casa Rosada luego de los choques surgidos por la reforma laboral, la deuda de OCA y la avanzada del Gobierno sobre el gremialismo con las intervenciones de sindicatos.

Moyano destacó la “responsabilidad” con la que los gremios deben administrar lo aportado por sus afiliados para que “todo ese capital sea puesto al servicio de los propios trabajadores”, y puso como ejemplo al reinaugurado sanatorio de alta complejidad del Sindicato de Camioneros, en la avenida Rivadavia al 4900.

Por su parte, el titular de la cartera laboral aprovechó el auditorio para plantear la necesidad de “salir de las discusiones en la que muchas veces nos entrampamos”, y pensar “en aquellos que necesitan oportunidades para poder crecer”.

“Ese desafío implica que muchos nos tengamos que poner las barbas en remojo y plantearnos cómo nos vamos a arremangar y sacar adelante a la Argentina, y lo tenemos que hacer todos juntos”, sostuvo el ministro en su discurso.