“No va haber ningún corralito bancario”, afirmó el presidente de Bolivia, Evo morales, en una declaración pública en la casona presidencial, donde dio a conocer un paquete de medidas para apaciguar las protestas sociales en todo el país a su decisión de elevar el precio de los combustibles hasta en un 83%.

Entre otras medidas, Morales firmó un decreto que otorga un aumento del 20% para el salario mínimo para policías, militares, profesores y profesionales de la salud. Busca así paliar la inflación de entre el 7 y el 8% que disparó la decisión de elevar el precio de los combustibles para equipararlo con los valores de los países de la región. Este reajuste en los carburantes, acompañado de una disparada en los precios de los pasajes del transporte y de algunos alimentos, motivaron el temor de ahorristas de que el presidente Morales piense en aplicar un “corralito bancario”. Todos los bancos privados registraron largas filas de personas que retiraron sus depósitos.