En Tierra del Fuego, el seleccionado borravino venció a Ushuaia por 4 a 1 en la final y ganó nuevamente el Argentino de fútbol de salón para ratificar su gran nivel.

El paso de la Selección de Mendoza por Ushuaia fue arrollador. La Borravino volvió a dejar en claro que el fútbol de salón mendocino es el más grande e importante del país y que la liga local, la Primera A, es la más competitiva de la Argentina. Mendoza se fue hasta el fin del mundo para demostrar que está hoy por hoy algunos pasos por encima del resto de las provincias.

Si había dos amenazas serias en el camino al tan ansiado tricampeonato y la obtención de la estrella 11 para el escudo de la Federación de Fútbol de Salón eran Metropolitana y Ushuaia. Y Mendoza fue más. Fue mucho más, por momentos pasó por encima a sus rivales más duros y dejó en claro que es un indiscutido campeón.

Mendoza goleó en semifinales a Metropolitana por 5 a 1 y en la final a Ushuaia por 4 a 1. En el último partido Marcelo Mescolatti apareció en todo su esplendor y anotó los dos goles. Martín Cusa marcó uno y sobre el final Jonathan Gallegos tomó la pelota, pateó un tiro castigo, se sacó la camiseta y la revoleó por todo el Cochocho Vargas, que presentó un marcó imponente de gente que apoyaba al local. Fue una final histórica que se televisó por DeporTV.

La Borravino demostró ser un equipo con todas las letras: fue de menos a más y en los momentos más críticos del torneo apareció. Mendoza arrancó perdiendo ante Tucumán y lo revirtió, defendió con uñas y dientes el resultado al igual que con Posadas y Formosa. Apabulló a Paraná e hizo que Metropolitana pareciera Paraná. A Ushuaia le ganó por cuarto año consecutivo (dos semifinales y dos finales) y en la final no le pesó ni un poquito ser tan pero tan visitante.

Mendoza le ganó a Ushuaia con la gente a favor en un Andes Talleres repleto en la final de 2016, le dio la revancha una año más tarde con el público en contra y ya le había ganado las semifinales en Comodoro Rivadavia (2014) y Posadas (2015).

El entrenador Armando Corvalán y su cuerpo técnico consiguieron su tercer título en tres participaciones: han jugado 16 partidos de Argentino de Selecciones desde que asumieron en 2015 y siguen invictos.

El cuerpo técnico apostó por un equipo titular que no cambió nunca pese a las modificaciones del arquero (Pérez fue el titular y De Lucía y López jugaron un partido cada uno). Mescolatti, Gallegos, Nico Páez y Alto fueron los que siempre arrancaron desde el minuto  cero y con el correr de los partidos fueron consiguiendo solidez. El segundo equipo rompió todos los esquemas (Koltes, Pires, Grasso y Martín Páez), Martín Cusa fue determinante para los momentos donde más había que pensar en el torneo y Fernández, Vega y Díaz formaron parte del recambio y también dejaron su marca.

Mendoza no tuvo una figura: fue un plantel con al menos cinco rendimientos muy pero muy altos. Ganó el Argentino de punta a punta, ninguna otra selección pudo superarla y fue más que todas.

La Borravino consiguió el tricampeonato y la estrella 11 del escudo para seguir siendo el más ganador de la historia de futsal nacional. Mendoza, por escándalo, es el corazón del futsal argentino y lo volvió a demostrar.