Más de seis mil personas participaran de la celebración. Música, color y alegría recorrieron las calles de Guaymallén, el cierre estuvo a cargo de Banda Conmoción.

El carnaval fue la excusa para que miles de espectadores participaran de este festejo popular, que invita a disfrutar de las propuestas artísticas de murgas, batucadas y comparsas. El color, la espuma, el agua, la música y la alegría invadieron las calles y el Le Parc.

La propuesta comenzó con el recorrido de distintas agrupaciones, desde el Predio de la Virgen, por calle Mitre, hasta el Espacio Julio Le Parc, en Guaymallén. Participaron Danza Bolivia, Caporales San Miguel, Virgen de Crucupiño, Academia de Danza Pasión de los Andes, Ballet Ajimata Tusuma, Los Incorregibles Mendoza, Murga Sendero Luminoso y las murgas Ave Fénix, Eclipse, Tumba Carnera, Los Duendes Murgeros, Los Amigos, Los Príncipes, Murga Mi Viejo San Simón, el Ballet Raíces y la Academia de Danza Pasión de los Andes, quienes dieron ritmo y color a la jornada.

El secretario de Cultura, Diego Gareca, destacó la concurrencia y afirmó que “un año más nos reunimos en el Espacio Cultural Julio Le Parc, que no sólo convoca a los vecinos, sino a personas de distintos barrios y que conjuga, además, distintas expresiones, distintas murgas de estilo mendocina, uruguaya y grupos de sikuris. Nuestra intención es darle apertura al Espacio, con mucha participación. Ayer mismo, tuvimos el gran festejo de la comunidad boliviana, celebrando a su Virgen del Socavón y, hoy, con una multitud de gente acompañando esta propuesta cultural”.

Luego del desfile, la celebración continuó en el escenario central, con el despliegue y la energía de la murga La Caciqueña; Murga La Sigilosa; Banda Ayllu Wuayra (SikuS), Murga La Buena Moza y Puncuyo Batucada.

El cierre de la edición 2018 de Carnaval estuvo a cargo de la banda chilena Conmoción, una agrupación que entiende esta celebración con un sentido de raíz en rituales paganos, que nacen en cada cultura y se desarrollan en manifestaciones culturales como la danza y la música. Por ello, la banda retoma este sentimiento por manifestarse, lo convierte en concepto y le rinden tributo.

Carlos Flores, clarinetista de Conmoción, resumió el espíritu de la banda afirmando que “estamos muy contentos de volver a Mendoza, festejando nuestro nuevo disco, el cuarto, que se llama Festejo y que conjuga ritmos latinoamericanos y en el que hacemos un recorrido por todo el continente. Llevamos ya un año, desde que lo lanzamos y lo estamos presentando”.

El nuevo disco es el resultado de un proceso de descubrimiento y aprendizaje para la agrupación trasandina, sobre lo que Flores, definió como “un trabajo muy importante, porque antes de que salga el disco hicimos una gira por Latinoamérica, aprendiendo los ritmos que estamos tocando. Fuimos, por ejemplo, a Colombia a ver cómo se tocaba un fandango, a Perú un festejo y, todo eso culminó en este disco que, hoy, compartimos con este público”.