Los vicios de antes y las condenas de ahora

Lo que parece coparles a muchos es la vida verde, que te pone más sano y ecológico. Quien no va estar de acuerdo con cualquier reglamentación o ley antitabaco, sobre todo en lo que respecta a prohibir la posibilidad de tirar humo en cualquier lugar público cerrado, y que esos ventarrones de viento blanco te […]

Lo que parece coparles a muchos es la vida verde, que te pone más sano y ecológico. Quien no va estar de acuerdo con cualquier reglamentación o ley antitabaco, sobre todo en lo que respecta a prohibir la posibilidad de tirar humo en cualquier lugar público cerrado, y que esos ventarrones de viento blanco te sacudan en la cara. Hasta los mismos fumadores lo reconocemos.

Ahora las comidas tienen que tener un "porqué" saludable. El sexo tiene que llegar en la justa, adecuada y cuidada satisfacción. El vaso de leche tiene que tener al menos el filtro de lo descremado. El asado necesita la materia prima certificada y los minutos necesarios de cocción. Las simpáticas galletitas tienen que estar libres de grasas trans... Hoy, el consumo de cualquier necesidad, muestra héroes que se sienten bien, porque hacen los cosas bien, y consumen cosas de manera "bien".

Muy atrás quedó eso de asociar el sexo a fumarse un cigarrillo, y que ese mismo cigarrillo nos sirva también para generar “amistad” y “buenos momentos”, y hasta cierto éxito en la vida. ¿Se acuerdan de esas campañas publicitarias tipo "Fume Chesterlaquiestraik, y viva una gran experiencia"? En la actualidad, es más probable que uno compre un paquete de tabaco procesado con leyendas del tipo "Fume Chesterlaquiestraik y sus pulmones jamás volverán a ser los mismos”. O también “Fume Derbiloro suaves, la pura enfermedad”.

Más allá de saber que muchas veces lo prohibido seduce, lo sano genera efectos (por decirlo de alguna manera) más efectivos. Hoy algunos siguen metiéndose humo, comiendo grasas saturadas, y demás vicios al alcance de la mano. Pero saben públicamente que la sociedad no los considera en el grupo de los "héroes de los sano".

Todo lindo, muy rico todo... Pero no podemos dejar de reconocer en nuestra especie esa necesidad de seguir tropezando con la misma piedra. Es que todavía hay gente a la que le encanta ir por el carril de lo "incorrecto”, más allá de las "tendencias". Esos que les gusta leer el prospecto de los medicamentos y saber todos los efectos colaterales que pueden traer antes de tomarlos, y después, si el prospecto dice “cefaleas, náuseas y vómitos”, y el tipo no los tiene, va y se queja a la farmacia... Siempre hay un poquito de eso, lo que nos dicen (y nos avisan) que está mal, pero nosotros somos más sordo que el que no quiere escuchar y más ciego que el que no quiere ver.

Lo cierto es que hay de todo. De verdad es interesante saber que, aquellos que por ejemplo deciden “no fumar” puedan “no fumar”, o quienes se quieran cuidar puedan efectivamente hacerlo, porque la información de los “ingredientes” me anticipa el bienestar que se quiere alcanzar. Porque de eso, y sobre todo de eso, se trata esto del sana sana. O sea que el “pasame la sal” que hiciera famosos a los Ingalls ahora podría ser renovado con un “pasame el aceto balsámico”. Y que los chizitos, las papitas fritas y los excesos calóricos se traduzcan en aceitunas orgánicas, pickles, o salsa de soja. La idea es que el cloruro de sodio (sal), enemigo de nuestras arterias y nuestros riñones cuando supera cierto límite, deje de hacerlo. Y que las grasas excesivas nos dejen de engrasar las entrañas. Y que los humos indebidos se queden afuera del ambiente libre.