Los verdaderos motivos que provocaron la muerte de Jaitt

Se habla de asesinato y conspiraciones detrás de su muerte, pero la realidad indica otra cosa. Nada de misterio.

Lentamente, más allá de las usuales teorías conspirativas, la verdad sobre la muerte de Natacha Jaitt va abriéndose camino. Por lo pronto, dos de los fiscales que investigan su deceso, Sebastián Fitipaldi y Diego Callegari, decidieron descartar las teorías conspirativas que se tejieron desde un principio de la investigación.

“Vamos a intentar llegar a la verdad absoluta de lo que sucedió. Si hay algún tipo de conspiración, lo vamos a investigar también. Se trabajó muy profesionalmente en el lugar del hecho, por lo que en principio lo descartaría”, aseguró Fitipaldi.

A su vez, el funcionario judicial aclaró que compararon las imágenes del día de la muerte de Jaitt con las de semanas anteriores y puntualizó que “no hubo ninguna variación” en las cámaras tanto en lo que respecta a funcionamiento como a su orientación.

Ya lo había dicho el perito de parte de la familia Jaitt, Daniel Salcedo, con una importante revelación: “No tenemos ninguna prueba de que se haya manipulado la escena”.

Ello echa por tierra todas las barbaridades que se dijeron en las últimas jornadas respecto de la muerte de la mediática, muchas de las cuales se repitieron de manera incesante por canales de la talla de TN, América, C5N y otros.

La irresponsabilidad de los periodistas de esos medios hizo que la ciudadanía adhiriera a la idea de una súper conspiración que jamás fue tal.

Otra que salió a refutar leyendas urbanas fue Lissa Vera, quien aclaró que Jaitt seguía consumiendo drogas, tal cual advirtió quien escribe estas líneas, sobre la base de mensajes privados y públicos de la propia mediática.

Como sea, la ex Bandana les contó a los fiscales que Jaitt le había dicho a principios de este año que “estaba tratando de salir de las drogas” y que “caminaba por las paredes”. ¿Pedirán disculpas los colegas que dijeron lo contrario? ¿Qué dirá el abogado de los Jaitt, Alejandro Cipolla, quien también intentó negar la adicción de la mujer?

Desde un primer momento, el mismo día en que la mujer apareció muerta, este cronista sostuvo que era descabellado hablar de una conspiración y, más aún, de un asesinato.

Aparece, como mucho, la figura de “abandono de persona”. No más que ello. Luego, todo lo demás está de más. Suena interesante y novelesco imaginar una trama de sexo, crimen y misterio. Pero es irresponsable siquiera insinuarla sin elementos que la sustenten. Más aún cuando los que lo hacen son reconocidos comunicadores.

En estos casos, lo que más hace falta es aquel material del cual carecemos los argentinos: cordura.

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