Desde la Suprema Corte de Justicia aseguraron que la especialización es contraproducente y apuestan por la capacitación constante y la multicompetencia.

Los jueces civiles mendocinos ganaron una batalla frente a la Comisión Redactora del nuevo Código Procesal Civil, que intentó imponerles la especialización en competencias restringidas. La idea era que con la nueva normativa, hubiese juzgados dedicados únicamente a temas de defensa de los consumidores y otras ramas específicas del derecho civil con mayor demanda en la sociedad actual.

El proyecto, que se encuentra bajo revisión de la Cámara de Diputados, contemplaba originalmente que se separara una porción de jueces para dedicarse exclusivamente al derecho de los consumidores, accidentes de tránsito, contratos, etc.. De esta manera, se seguiría la evolución natural que determinó que otras ramas como Familia y Laboral, terminaran formando juzgados aparte para resolver más rápido los conflictos propios de la comunidad.

Pero la idea -que formaba parte del anteproyecto-, de terminar con los jueces “todo terreno” tuvo que ser eliminada ya que los jueces civiles amenazaron con no aplicarlo. La jueza laboral y miembro de la Comisión Redactora, Inés Rauek, reconoció la decisión se tomó con miras de avanzar con el consenso de todos los sectores, ya que este es el cuarto proyecto de reforma, y los anteriores fracasaron por la oposición de alguno de los cuerpos colegiados.

El ministro de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Nanclares, defendió la opinión contraria a esta tendencia (que ya se aplica en otros países), ya que consideró que “los jueces no han querido aburrirse al tratar siempre sobre el mismo tema y prefieren la multicompetencia por sobre la especialización”. “Esto no quiere decir que me oponga a  la especialización, ya que un abogado, bien formado y preocupado por la justicia tiene que saber todo el derecho y lo que no sepa lo tiene que estudiar”, comentó y apeló a su experiencia personal en el Tribunal Superior, en el que inició  en la  Sala 2 (Penal y Laboral), y luego pasó a la Sala 1 (Civil).

Otro de los motivos esgrimidos es que con la aplicación de la oralidad, el juez estará informado de la causa desde su inicio, lo que lo obligará a mantenerse siempre actualizado para poder dirigir el proceso. “Hasta ahora, un juez resolvía un accidente de tránsito o una ejecución hipotecaria recién cuando llegaba el expediente hasta sus manos, y eso solo ocurría en el momento de dar sentencia. Pero eso se acaba, y va a tener que estar pormenorizado de los detalles del caso desde el comienzo”, sostuvo y agregó que “creo que los jueces mendocinos tenemos la formación académica como para poder hacerlo, y una metodología de trabajo que obliga a estudiar los temas cuando uno no los conoce”.