Las municipalidades gastan millones de pesos para reparar actos de vandalismo

Capital destina $33 millones solo en arreglar roturas y deterioro de los espacios públicos, mientras que en Guaymallén el costo de destape de cunetas supera los $30 millones anuales.

Mantener la higiene, el orden y la calidad de los servicios constituyen unas de las principales funciones de los municipios. Sin embargo, cada año se gastan millones de pesos en luchar contra el deterioro del espacio público como resultado de actos vandálicos y descuido de los vecinos. Desde roturas de plazas, luminarias y el patrimonio cultural, hasta arrojar basura en exceso en las acequias, son algunos de los ejemplos más comunes.

De acuerdo a un relevamiento realizado por Diario Vox, los departamentos del Área Metropolitana dieron cuentas de cifras millonarias de sus presupuestos anuales para la conservación y restauración de sus espacios públicos. Con 600 mil personas que transitan diariamente por sus calles, Capital es uno de los municipios donde el mantenimiento diario es una política de Estado que los obliga a destinar hasta una tercera parte de sus fondos anuales para obras.

Sandra Tennerini, secretaria de Hacienda del municipio dirigido por Rodolfo Suárez, explicó que “los gastos por actos de vandalismo son muy complejos de determinar debido a que existe la política de mantenimiento constante”, sin embargo es imposible dejar de “resaltar que el vandalismo está presente en todos sus tipos, desde agresiones, pegatinas, grafitis, entre muchos otros”. “El friso de la plaza Independencia sufrió recientemente un atentado con pinturas en aerosol por lo que tuvo restaurarlo de manera integral un artista plástico”, ejemplificó.

Pasado a números, el daño es aún más evidente ya que según datos oficiales durante 2016 el mantenimiento de espacios públicos en general se gastó $33,5 millones. “A esto se suma el costo de seguridad, ya que entre los preventores que hacen cumplir el código de convivencia y los agentes de seguridad privada que son contratados para custodiar algunos edificios, se suman otros $20 millones, lo que resulta en más de $50 millones solo para conservación”, resaltó la funcionaria.

En Guaymallén la realidad no es menos preocupante. Marcos Calvente, secretario de Obras y Servicios Públicos, dejó en evidencia su preocupación sobre el creciente deterioro del departamento debido a acciones directas -y hasta malintencionadas- de algunos vecinos. Entre los bienes más afectados se destacan el alumbrado público vehicular, alumbrado peatonal (se realizan de 40 a 60 reparaciones mensuales por actos de vandalismo), sistemas de riegos de plazas y paseos, mobiliario urbano (bancos, apeaderos, bebederos, etc.) y  contenedores de recolección de basura. Por este concepto, el municipio destina más de $4 millones anuales.

Pero el funcionario va más allá y asegura que “si consideramos como un acto de vandalismo que la gente tire en las acequias botellas plásticas, hojas, basura y escombros (lo cual es verdaderamente así), el gasto crece exponencialmente”. “Estas reparaciones requieren de un gasto anual extra de más de $30 millones en limpieza de cunetas y cauces, y otros $140 millones en reparar calles que son dañadas por el desborde de cunetas en épocas de lluvias”, resaltó.

Con distintos matices, esta realidad se replica en el resto de los municipios consultados. En Godoy Cruz, si bien no cuentan con cifras discriminadas por causas de deterioro, su secretario de Ambiente, Obras y Servicios Públicos, Diego Coronel, adelantó que para 2017 el mantenimiento de la traza vial (calles) y la infraestructura vial (cordón, banquina y cuneta) requerirán $22 millones. A lo que se suma el mantenimiento de plazas, bulevares y espacios verdes (juegos, bancos, mesas, forestales, senderos y veredas), que en conjunto suman otros $6 millones.

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