Así lo afirmó Sergio Saracco, titular de Toxicología, al tiempo que dijo que la provincia es una de las precursoras de la norma que ayer fue promulgada por el Gobierno Nacional.

Mendoza está entre las provincias precursoras en cuanto a la sanción de normas relacionadas con el uso medicinal del cannabis. De hecho, el pasado 27 de marzo la Legislatura provincial aprobó una ley que establece un marco regulatorio para la investigación médica y científica del uso terapéutico o paliativo de cannabis y sus derivados mientras que recién ayer lo hizo el Gobierno nacional, promulgando la ley 27.350, versión que regirá para todo el país.

Consultado por Diario Vox, el director de Toxicología de la provincia, Sergio Saracco, brindó algunas precisiones sobre la complementariedad que existe entre la ley provincial y la nacional.

En este sentido destacó que ambas normas comparten la decisión de abrir nuevas puertas al trabajo y la investigación científica. Y en esto, el funcionario percibe una de las grandes ventajas, ya que hasta hoy, lo que abunda es el trabajo empírico y pocos resultados objetivos que se han logrado a través de controles estrictos sobre los pacientes.

A modo de ejemplo mencionó las pruebas realizadas en pacientes con Parkinson y con glaucoma en los que se ha demostrado que el principio activo del cannabis no es eficaz.

Al respecto explicó: “Si bien es cierto que en pacientes con glaucoma el cannabis baja la presión del ojo también se ha comprobado que aumenta el daño a nivel de retina. Por eso para que un químico tome la jerarquía de un medicamento se tiene que conocer la dosis, tener garantía de la calidad del producto, saber cuál es el grado de concentración del principio activo y eso solo se logra bajo las buenas prácticas de un laboratorio donde se manejan condiciones de seguridad pureza, limpieza y la estandarización”.

Otros puntos coincidentes son la creación de un registro nacional de pacientes para determinar si los mismos son aptos para ingresar a un tratamiento o participar de estudios; la gratuidad de los tratamientos; la participación de organismos científicos para garantizar la calidad farmacológica del producto que se suministra al paciente y la autorización de la importación de productos derivados del cannabis.

Saracco precisó que es prioritario avanzar en la investigación de patologías en las que se ha demostrado que el cannabis produce algún beneficio como por ejemplo el caso de la epilepsia refractaria ya que a partir de allí se abrirán las puertas para investigar el efecto sobre otras patologías. Solo así se podrá decidir en qué pacientes puede usarse y en cuales no y a la vez constatar si se trata de un producto útil como en su momento pasó con la morfina.

“Hay que entender que la marihuana y sus derivados son un psicotrópico que tiene acciones psicoactivas por lo que se tienen que aplicar todos los cuidados necesarios. Creo que estas leyes posibilitarán hacer un uso responsable, científico y de investigación y ayudarán a normalizar un montón de situaciones irregulares como personas que usan el aceite de cannabis en pacientes con convulsiones febriles que es algo peligrosísimo”, concluyó Saracco.