Eleonora Lamm es la abogada mendocina que participa en el Tribunal Internacional que juzgará a Monsanto en La Haya. En una entrevista con Diario Vox habló del proceso.

Eleonora Lamm se desempeña como subdirectora de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza,  y es una de las voces obligadas para la consulta de la aplicación del Código Civil y Comercial. El mes pasado su nombre trascendió las fronteras nacionales cuando fue convocada para formar parte del Tribunal Internacional de La Haya, que juzgará a la empresa multinacional Monsanto, acusada del delito ambiental de “ecocidio”.

¿Qué significa este juicio “simbólico”?

Este Tribunal puede impulsar con su veredicto un desarrollo a nivel legislativo internacional. En la actualidad, todo lo que hace a Derecho Ambiental está muy poco desarrollado a nivel internacional. Ni siquiera está como Derecho Explícito en los tratados. Todo lo que hay es “Soft Law” (derecho suave) y no es vinculante. Pero el resultado de este fallo va a tener el valor de una herramienta internacional. Lo que podamos decir en este veredicto se va a usar para sentencias. Y ojalá sea un impulso para hacer avanzar los derechos humanos en la materia.

¿Entonces trasciende a Monsanto?

Hay que tener en cuenta que se trata de un tema mucho más amplio. Si bien se analizó a Monsanto, se encuentra de fondo la protección de un derecho a un ambiente sano, saludable, y todo lo que gira alrededor de eso: salud, alimentación, a la vida, a la seguridad, a la información, que están siendo conculcados u omitidos sobre la base de la falta de desarrollo de un derecho ambiental. Como no vamos a hablar sobre la responsabilidad penal y civil de Monsanto, el veredicto puede repercutir en juicios nacionales en los que citen este tribunal como precedente.

¿Hubo presiones?

Monsanto escribió una carta abierta en la que dijo que esto es un “tribunal falso” y ha salido a descalificar. Además la presidenta del Tribunal recibió agresiones en su blog. Era la reacción lógica y esperada de la empresa.

¿A la larga puede incidir en la agroindustria argentina?

A nivel nacional puede abrir una instancia de diálogo o de repensar, ya que no es menor, porque lo que se está comprometiendo es nuestro suelo, alimentación y salud. Existen otras formas productivas económicas sin hacer este daño. Debemos recuperar nuestra soberanía alimentaria para escoger no solo lo que queremos comer, sino también lo que queremos producir y cómo lo queremos llevar a cabo. Esta libertad es cercenada por el mismo monopolio de semillas.

¿Recibiste apoyo institucional? ¿Te llamó el presidente Macri?

No me llamó, pero sería interesante poder hacerle llegar a Sergio Bergman (ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación), todo lo que se debatió en el Tribunal. Se escucharon testimonios de 30 países, entre los que estaba Argentina. Me parece que se podría abrir una etapa de debate democrático y bioético. Podría ser una nueva instancia. Como sociedad tenemos que darnos este debate. En nuestro país no se ha consultado antes de tomar este tipo de decisiones.