La vendimia, nuestro mundo

La Fiesta siempre va de un extremo a otro. "¿Qué se puede decir de Vendimia? Algo que sea nuevo. Todo lo que pasa tiene más o menos el mismo libreto", aporta un personaje prevendimial, en el antes (obviamente). Y algo de razón puede llegar a tener: los eventos previos, la locura por un lugar, los […]

La Fiesta siempre va de un extremo a otro. "¿Qué se puede decir de Vendimia? Algo que sea nuevo. Todo lo que pasa tiene más o menos el mismo libreto", aporta un personaje prevendimial, en el antes (obviamente). Y algo de razón puede llegar a tener: los eventos previos, la locura por un lugar, los que se quejan por la falta de organización, los que deciden protestar para que todos escuchen, porque todos los ojos están puestos, que el espectáculo es más o menos lo mismo, no entiendo mucho pero está lindo, que no voy porque es un lío llegar al Frank Romero Day, que no me la pierdo por nada, que me encanta, que me cansa la canción, si me conseguís una entrada voy, yo pago pero me quiero evitar la cantidad de gente que espera, que el vino dónde está, los turistas dando vueltas y vueltas por todos lados, y la Reina seguro ya está arreglada...

Para aquellos que ponen el ojo crítico, la Vendimia descuida y deja de lado las necesidades reales. No de la Reinas, sino de lo que se debería festejar. “Explicame por qué la mayoría de los trabajadores de la uva no mejoran sus condiciones. O por qué siempre se discute eso del precio del vino, que está derramado por el piso”, salta a la yugular el que analiza la otra parte de la copa, enojado porque su fiesta no está iluminada, sino marcada por una serie de obstáculos que (dice) se combinan de forma inédita, como las heladas, el calor, la lluvia y la esperanza de que se rompa la inercia del mercado…

Con los frutos ya benditos, la Vendimia está llegando a su punto más alto, que culminará con el despliegue en el Frank Romero Day, y la elección de la soberana nacional. Hoy también se celebra, para muchos, la fiesta del trabajo mendocino. Un acontecimiento que trasciende lo meramente folklórico o costumbrista y que constituye una buena oportunidad para disfrutar de lo nuestro. De eso se trata, más allá de las interpretaciones y las apostillas que ornamentan todo el contexto de nuestro espectáculo más representativo. “Desde las viñas, desde las fincas y también en el Teatro Griego, el momento de mostrar al mundo el tesoro que guarda Mendoza”, cuenta una de las soberanas, con el cassette puesto. “Es un encuentro de muchas emociones compartidas", agrega otra. "El clima de Vendimia es especial", aporta simplemente uno de los repetidos colaboradores de nuestro encuentro. Y en esas palabras se define el concepto que todos los años llega a su punto más alto un día como hoy. Están los mismos de siempre, y un poco más también. "En un año de elecciones, todos se van a querer mostrar", apunta un analista de la coyuntura. ¿Entonces? Entonces nada. Es la Vendimia, de la que no podemos escapar…