En medio de advertencias y del abierto malestar de Turquía, la Unión Europea (UE) defendió ayer el acuerdo sobre Migraciones que firmó con ese país hace un año para frenar la llegada de miles de refugiados e inmigrantes y pidió que se cumplan los compromisos asumidos.

Luego de la reciente crisis diplomática entre Turquía y varias potencias europeas, como Holanda y Alemania, el gobierno de Ankara comenzó a amenazar con suspender el acuerdo y recordó que la UE aún no cumplió con ninguno de sus compromisos, especialmente la eliminación de visados para ciudadanos turcos que quieran viajar a Europa y la reactivación de la candidatura del país para ingresar al bloque regional.

La Comisión Europea (CE), una suerte de Poder Ejecutivo de la UE, evitó responder a estas críticas y se concentró en destacar que ya se asignaron 2.200 millones de euros de los 3.000 millones prometidos.

“Seguimos empeñados en la aplicación del acuerdo entre la UE y Turquía, esto implica mutua confianza y realización, aseguró el vocero del CE Margaritis Schinas, citado por la agencia de noticias EFE.