La Paz y Junín, los únicos municipios sin regulación por venta de pirotecnia

El resto de las comunas ya adhirieron a la Ley 8632 que establece restricciones al acopio y comercialización de pirotecnia en la provincia.

Con la sanción de la ordenanza 2905, el departamento de San Martín se integró al grupo de 16 municipios que ya adhirieron a la Ley 8632 la cual establece la prohibición de la utilización, tenencia, acopio, exhibición, fabricación para uso particular y/o venta al público de pirotecnia. En tanto, La Paz y Junín son en soledad los únicos municipios que todavía no han adherido a la legislación provincial y que tampoco cuentan con una regulación al respecto.

Sin embargo, desde ambas municipios confirmaron a Diario Vox que la regulación de la venta de pirotecnia es un tema prioritario para los recién asumidos Héctor Ruiz y Fernando Ubieta, quienes respectivamente gobernarán durante cuatro años los departamentos de Junín y La Paz.  De hecho ya con las fiestas de fin de año encima y frente al tiempo que implicaría sancionar una ordenanza a través del Concejo Deliberante, el intendente Ubieta estaría pensando adherir a la ley a través de un decreto.

En este contexto hay que señalar que con la adhesión progresiva a la ley la provincia ha podido reducir sensiblemente el número de accidentes por quemaduras y mejorar los controles de venta ilegal de productos pirotécnicos no autorizados. En ese sentido, el Ministerio de Seguridad logró incautar el año pasado más de 650 kilos de pirotecnia y además labró 40 actas por venta ilegal de pirotecnia durante las fiestas de fin de año.

Por otro lado, las estadísticas del Ministerio de Salud muestran que los casos de heridos por uso de pirotecnia han ido bajando a medida que avanzan las restricciones. Así el número de heridos por el uso pirotecnia pasó de 16 en de 2018 a solo 6 en 2019. Muy por debajo de los 30 casos de 2015 a de los 28 registrados en 2017.

Además de reducir el número de heridos y quemados que ingresan a hospitales públicos durante las fiestas, las restricciones de uso de pirotecnia también colaboran para que la sociedad conozca los efectos nocivos que estos productos tienen en animales y en personas trastornos generalizados de la conducta o autismo.

Se estima que un cohete o petardo que explota cerca de una persona provoca un ruido que supera ampliamente el límite de 90 decibeles que es el límite aceptable y provocar consecuciones nocivas en la salud como dolor en el oído o lesiones a nivel nervioso. Los estruendos también producen efectos negativos en mascotas que se extravían luego de huir por temor y en aves que mueren como consecuencia de una taquicardia.

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