El oficialismo no logró el quórum para aprobar el paquete de leyes enviada por el Poder Ejecutivo. Desde el justicialismo ofrecieron un proyecto alternativo para evitar otro plantazo.

Por segunda vez en lo que va del año, la UCR no logró superar su grieta interna y le costó la pérdida del quórum en el Senado. Cuando se discutía un paquete de 7 leyes claves para el Poder Ejecutivo, dos senadores decidieron unilateralmente no bajar al recinto y permitir el tratamiento legislativo. Esta decisión fue aprovechada por el justicialismo y la izquierda, quienes se plegaron a la medida y evitaron que se desarrolle la sesión.

El plantazo no fue casual, sino que se dio después de una serie de rispideces entre diversos sectores de los partidos mayoritarios por el proyecto de ampliación de la Suprema Corte de Justicia. El problema se había generado cuando el radicalismo se negó a sumar a especialistas para debatir los pormenores de los cambios, y la Comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales se deshizo entre reproches y acusaciones cruzadas en un tono elevado.

Siete días después, la herida no sólo no cicatrizó sino que se extendió incluso hasta los sectores disidentes del mismo Cambia Mendoza, en el interbloque que componen el santarrosino Walter Soto y el lasherino Raúl Ferrer. Ambos se habían separado a mitad de año por diferencias con el gobernador Alfredo Cornejo, y si bien acompañan la mayoría de las propuestas del Ejecutivo, se comprometieron a no apoyar o incluso oponerse, cuando lo consideren oportuno.

Y eso fue justamente lo que ocurrió ayer. Ferrer argumentó que “la ley no había tenido el debate que se merece un proyecto que modifica la conformación de la Corte desde 1983”. “Nosotros le propusimos tomarnos al menos una semana más para debatir con especialistas, ya que aumentar la cantidad de ministros y salas no es la única solución, y hay ejemplos en otras provincias”, reclamó.

Desde el cornejismo evitaron la pelea interna y le restaron responsabilidades a los disidentes. En cambio, decidieron descargar su indignación con el Partido Justicialista, que nuevamente se valió de las ausencias para hacer fracasar la sesión. “En una democracia sana cuando uno está en contra de un proyecto, argumenta y vota en contra, no se comporta como lo hicieron los senadores de la oposición”, lamentaron desde el oficialismo.

Con una postura clara desde que se cayó la comisión de LAC, los senadores justicialistas confirmaron su negativa a apoyar un proyecto que a su consideración “no tiene el aval de opiniones técnicas y académicas”. En su reemplazo, propusieron la redacción de un nuevo proyecto de ley, que desestime la ampliación de la Corte y cree dos cámaras intermedias para quitarle trabajo al Tribunal Superior. La senadora María José Ubaldini explicó que “con la creación de una Cámara de Casación Penal y un Tribunal de Alzada, se resolverán los conflictos mucho más rápido y los ministros de la SCJ sólo atenderán los casos de recursos de inconstitucionalidad”.