La historia del “suicidado” de Santa Rosa: una trama de drogas y misterio

Facundo Coria apareció muerto el pasado 13 de febrero y, aunque los peritajes aún no finalizaron, el fiscal intenta imponer que fue un suicidio. Por qué no cierra.

“A mi hijo lo mataron”. La frase pertenece a Carina Mairán, madre de Facundo Coria, el joven de 24 años que apareció “ahorcado” en Santa Rosa el pasado miércoles 13 de febrero, luego de haberse evaporado cuatro días antes.

Lo curioso es que su cuerpo apareció en una zona altamente transitada: se trata del interior del canal Santa Rosa, que conecta el centro de la Villa con el barrio Primavera, a metros de las vías del ferrocarril.

“Alguien lo tuvo que haber plantado. Alguien lo mató y lo dejó ahí. Yo paso todos los días y no vi nada”, insiste la madre de Coria. Lo mismo dijeron tres colegas santarrosinos a este diario: es imposible que hubiera estado el cuerpo del joven allí sin que nadie lo hubiera visto.

No es lo único que no cierra: Coria se habría ahorcado estando sentado en el suelo, lo cual es imposible.

En ese contexto, la justicia ha decretado el secreto de sumario y, aunque aún no concluyen los peritajes de rigor -dos estudios principalmente-, los investigadores intentan imponer la idea de que Coria se suicidó.

El propio fiscal de la causa, Héctor Rosas, admitió en las últimas horas a este diario: “Estoy esperando el informe de la necropsia y la policía científica”. No obstante, aunque ello aún no ha sido aportado aseguró que todo conduce a una muerte autoinfligida. ¿Cómo lo sabe? ¿Por qué lo aclaró sin que nadie se lo preguntara?

La realidad es que hay otra trama, la que todos mencionan por lo bajo y nadie se anima a mencionar. Tiene que ver con un tema de drogas y venganza.

Según pudo reconstruir este medio, sobre la base del aporte de puntuales fuentes de información -una de ellas policial-, todo habría comenzado cuando un grupo de dealers le dejaron a Coria “en consignación” seis mil pesos en drogas.

El joven habría gastado el dinero sin rendir las cuentas pertinentes y ello habría provocado la furia de sus proveedores.

A efectos de intentar resolver la cuestión, Coria habría pedido otros tres mil pesos en narcóticos, al tiempo que prometió que pagaría los seis mil pesos que debía.

Luego de recibir esa mercancía, ingresó a su domicilio, saltó por la ventana de atrás y se escapó. Cuatro días más tarde, apareció su cuerpo en las condiciones que se detallaron más arriba.

“El cuerpo estaba duramente golpeado, incluso le bajaron los dientes y le cortaron una mano”, dijo a este diario uno de los primeros testigos en ver el cuerpo.

El ya referido fiscal Rosas minimizó el hecho: “Sí, tenía desgarrada una mano, pero seguro que fue algún depredador”.

Mientras el fiscal insiste en la hipótesis del suicidio, la madre de Coria sospecha de todo el entramado. “Esta mañana hablé con el fiscal, es todo raro”, dijo hace apenas horas a este diario.

 

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