Será a principios de 2018 y buscará privilegiar la experiencia en el aula. En la actualidad solo dan clases un tercio de quienes lo poseen.

Después de siete años sin actualizar su base, la Junta Calificadora de Nivel Secundaria convocará a un nuevo llamado para bonos de puntaje a principios de 2018. El último llamado se realizó en 2011 y se estima que al menos dos tercios de los inscriptos no dan clases. La DGE buscará priorizar a quienes ya cuentan con experiencia en el aula.

De acuerdo a estimaciones oficiales, entre 15 mil y 20 mil personas se desempeñan en cargos docentes en las 184 instituciones de educación secundaria orientada de gestión estatal (sin contar las escuelas técnicas). Vale aclarar que la cantidad varía de acuerdo a cada año por jubilaciones, licencias y otros factores que llevan a tomar más o menos horas por escuela. La mitad, unos 9.950, son titulares. El resto se compone por profesionales con bono de puntaje.

Para garantizar la cobertura de un amplio abanico de áreas pedagógicas, el bono 2011 permitió que se pudieran inscribir tanto los egresados de profesorados como otros profesionales sin formación pedagógica. Como publicó recientemente Diario Vox, de los 35.989 bonos emitidos, 16.556 (26%) contaban al momento de obtener el bono con un título de profesorado, mientras que 19.433 (64%) poseía otro título profesional o aún no se recibía.

Emilio Moreno, secretario técnico de la Dirección de Educación Secundaria, explicó que “el bono de puntaje es una perspectiva de gente que en algún momento le interesaría dar clases”. Esto se confirma en los registros actuales, en los que se destaca que solamente una cuarta parte de quienes obtuvieron el bono en 2011 se encuentra dando clases en la actualidad.

A éstos se suman otros profesionales que se desempeñan en el ámbito educativo y que poseen bonos pero nos los emplean. “Acá nos encontramos con una realidad: hay docentes de otros niveles, como las maestras, que sacan el bono porque pueden dictar Lengua en los primeros años del nivel secundario o bien pueden ser precepctores, que de hecho es bastante común. Aún así, muchas lo sacan pero nunca lo emplean”, resaltó.

“Lo ideal sería hacer bonos todos los años como en el nivel primario. La dificultad está en que el secundario es mucho más complejo porque el jurado tiene que tabular los antecedentes y la antigüedad. Son muchas las personas que trabajan para elaborarlo, y es la razón por la que los gobiernos distancian su realización”, explicó Moreno.

Si bien en la primaria son muchas más personas las que se presentan, el funcionamiento es más sencillo porque se hace por cargos, a diferencia del secundario que se confecciona por horas cátedra para 21 áreas.