Uno de los periodistas más prestigiosos del mundo está de visita en el país. Habló sobre la actualidad del periodismo y la relación del cuarto poder con el presidente norteamericano.

De visita en la Argentina para ofrecer una conferencia sobre la actualidad del oficio, el periodista estadounidense Jon Lee Anderson sostuvo que la prensa “es la expresión máxima de la democracia”, al tiempo que sostuvo que bajo la presidencia de Donald Trump su deber como reportero ya no es ser “imparcial” sino “militante”.

Anderson cubrió guerras y conflictos armados en Afganistán, Liberia, Angola o Somalia, entrevistó a dictadores como Agusto Pinochet y Charles Taylor, por un reportaje llegó a dar con los restos del Che Guevara -personaje que retrató en una exhaustiva biografía-, palpitó desde el llano sociedades que vivían bajo gobiernos autoritarios como el de Saddam Hussein en Irak, y trazó perfiles de Fidel Castro, Hugo Chávez y el rey Juan Carlos de España.

Télam: Se suele hablar de una crisis del periodismo, ¿cuál es su lectura?

Jon Lee Anderson: Es obvio que se presentó una crisis con el colapso de la fórmula tradicional de subvencionar los medios. La prensa de una u otra forma siempre ha estado en crisis, sólo que no lo hemos notado porque vivimos una vida muy mediática; con internet ha trascendido que no solamente los periodistas viven en la burbuja mediática sino también los ciudadanos comunes. Así como algo del periodismo tradicional ha colapsado, hay un abanico variopinto de miles de ejemplos de periodismo, algunos olvidables y otros interesantes.

T: ¿Por ejemplo?

J.L.A.: Como maestro de la FNPI he estado muy al tanto de proyectos muy buenos en América Latina, como Anfibia en la Argentina o Etiqueta Negra en Perú. No han logrado financiarse, tiene que dar talleres para sobrevivir, pero son ejemplos interesantes. Otros encontraron magnates que los subvencionan, como lo que ha pasado con el Washington Post y Jeff Bezos, de Amazon; o George Soros que ha subvencionado a la prensa independiente de América Latina, África y Europa desde hace más de diez años. En los Estados Unidos la era Trump no ha hecho más que refortalecer a la prensa de rigor norteamericano. Si alguna vez el New York Times y el Washington Post tuvieron sus futuros en jaque, ahora no. La gente se da cuenta que entre nosotros y Trump no hay nada, solo los diarios.

T: Eso contradice la falta de credibilidad adjudicada a los medios de comunicación.

J.L.A.: Hemos tenido cada vez más una vertiente acrecentada del autoritarismo o la prepotencia en el poder, lo vemos con Trump hoy en día, mandatarios que cuestionan directamente a los medios.

T: ¿Los medios son un reflejo de la sociedad?

J.L.A.: Son el baluarte para la libertad de la información y la democratización de las sociedades: el treinta por ciento de los estadounidenses son tan estúpidos que votaron a Donald Trump, unos 100 millones de personas. ¿Los otros 200 en qué quedamos? Tenemos que ver cómo ese hombre y su séquito destruyen las fibras y estructuras democráticas del país. ¿Quiénes somos lo que ponemos la cara? Los periodistas, dos o tres políticos, nadie más.

T: ¿El periodismo entonces sería un campo de resistencia?

J.L.A.: Así es, siempre he tenido simpatía con los periodistas jóvenes que luchan por sus causas, aunque creo también que es propio de la juventud... aunque a lo largo de mi trayectoria he sentido que mi deber era ser más imparcial. Hoy en día no. Cuando se trata de una amenaza mayor como Trump hay que ser militante, hay que pelear. Él es un enemigo del periodismo y de la sociedad. Eso no quiere decir que todo mi periodismo se vuelve militante, pero cuando se trata de él sí. Yo no habría dicho esto con (George) Bush, aunque en privado era muy crítico, pero Trump nos ha declarado la guerra.