“Hace 10 años solo teníamos la cerveza industrial y al cervecero casero”

Referentes de la elaboración de cerveza artesanal analizan el presente de la actividad, la competencia y los desafíos que tienen por delante con la crisis económica.

Diego Bruno, brewmaster de cerveza Patagonia (Bariloche); Nacho Huarte, cervecero de 23 Ríos (Mendoza); y Juan Frangioli, brewmaster de cervecería Skull (Chaco), son referentes de altísimo nivel en la elaboración de cervezas y confluyeron en Mendoza para realizar una cocción colaborativa de cerveza artesanal con ingredientes representativos de cada una de sus provincias como el lúpulo patagónico, la miel del Chaco y la jarilla de Mendoza.

Pero más allá de compartir conocimientos técnicos y experimentar con los distintos ingredientes, para estos experimentados cerveceros el encuentro es también una buena oportunidad para intercambiar información y evaluar cuáles son los desafíos de una industria que en los últimos años ha crecido de forma exponencial. Si bien la porción de mercado que hoy ocupan es todavía menor si se la compara con los grandes jugadores del sector industrial, lo cierto es que la actividad artesanal vive un auge inédito que se plasman en experiencias realmente exitosas como las de Bariloche o Mar del Plata. Dos ciudades que de algún modo iniciaron el camino de transformación desde una actividad que apenas superba la escala de producción familiar a hacia otra con un desarrollo tecnológico, inversión  y con peso propio en economías regionales de varias provincias argentinas.

Revista High accedió a una entrevista con estos experimentados cerveceros que además de la amistad y la pasión por la cerveza tienen en común el hecho de haber trabajado en una de empresas cerveceras más importantes del país. Hoy la profesión los vuelve a juntar, pero esta vez al frente de distintos proyectos vinculados a la elaboración de cerveza artesanal.

¿Hacia dónde va el mercado de la de cerveza artesanal?

Juan: La cerveza artesanal es una actividad que venía creciendo a un ritmo casi sin precedentes copinado lo que había pasado en EEUU o Europa, sin embargo, con los fuertes saltos cambiarios creo que esa realidad se va a resentir. En ese contexto pienso que se puede llegar a producir una especie de decantación natural que dejará en pie solo a aquellos que estén haciendo las cosas muy bien y que tengan espalda financiera para aguantar. La cerveza tiene un componente financiero muy importante y es que implica invertir en algo que se va a vender muchos días después.

Diego: Obviamente que el contexto económico está afectando a todos los sectores por igual (artesanal/industrial) y comparto que además de espalda financiera para bancarse los tiempos que se vienen hay que agregarle un componente importantísimo que es la capacitación técnico cervecera en el manejo de costos y en cómo gestionar una cervecería. Esto va a ser una gran clave para entender que el consumidor obviamente va a cuidar la billetera y que va a elegir los productos que le brinden mejor calidad. Para ello se debe entender que es importantísimo cuidar la salud de la marca e invertir en tecnología.

Nacho: Hace cinco o diez años solo teníamos la cerveza industrial y al cervecero casero. Hoy tenemos una industria intermedia con grandes cervecerías artesanales como Antares, Berlina o Patagonia, lo cual se hace cada vez más difícil el ingreso al mercado. Por eso creo que como actividad nos encontramos en un momento muy bueno y desafiante porque vemos que hay una industria cervecera que requiere cada vez más de inversión y capacitación y ese el desafío que tenemos en 23 Ríos.

¿Hoy se puede hablar de una cerveza con identidad argentina?

D: Hay grandes indicios como para empezar a hablar de una identidad propia. Un ejemplo es el desarrollo de la levadura patagónica que es un buen puntapié inicial. Por otro lado, si bien tenemos las condiciones para obtener todas las materias primas que se utilizan en la cerveza, eso no quiere decir que una cerveza 100% argentina vaya a triunfar en el paladar del consumidor. Hay que ser muy prudentes y esperar a ver cómo se comportan todas estas producciones que están dando vuelta en el mercado y ver si es una realidad que llegó para quedarse o se trata solo de una moda pasajera.

J: Argentina todavía tiene mucho para crecer y para desarrollarse, hoy somos un país que con cebadas de excelente calidad a nivel mundial pero en lúpulos y levaduras todavía tenemos un montón para desarrollar.

N: Me parece que no se puede hablar de una identidad definida porque en la mayoría de las cervecerías realmente se reproducen estilos de cervezas belgas, alemanas o norteamericanas. Está todo por hacer y nosotros recién estamos empezando a caminar.

¿El consumidor de cerveza artesanal es más exigente?

D: Es un consumidor que está en una curva de aprendizaje y que está saliendo del concepto de la cerveza rubia, roja o negra. Por eso la difusión de cultura cervecera es un camino obligatorio para poder desarrollar esta categoría de consumidores y hacer que esto que no sea algo pasajero. Y eso también va de la mano de la buena calidad, de utilizar buenos productos y de tener conciencia de qué es lo que nosotros ponemos en el vaso de los consumidores.

Si el consumidor se sienta y prueba una pinta de vinagre, por lo ácido, por lo feo, por la falta de aroma o porque no cumple con las expectativas, el partido está pedido.

J: Hoy el consumidor quizás entra por moda pero después se va especializando y se pone más exigente. Por eso debemos seguir innovando y ponernos a la altura de lo que pide el mercado. Lo artesanal no tiene nada que ver con baja calidad, ni con hacer las cosas sin tecnología o sin los elementos apropiados. Todo lo contrario, hoy los cerveceros artesanales buscamos tener buena tecnología y equipamiento y la diferencia está en qué estilos decidimos fabricar y en cómo la producimos.

N: Nuestra obligación como cerveceros es la de facilitar todas las vías de comunicación para conocer cuál es la opinión del consumidor. Cuando uno como cervecero prueba la cerveza un tanque lo hace pensando en la persona que se va a tomar esa cerveza en un bar.

¿El hecho de no estar condicionada por factores climáticos ni geográficos en la elaboración (como sucede con el vino) y de que sus ingredientes se puedan conseguir con cierta facilidad, la da a la industria cervecera la posibilidad de desarrollarse en cualquier punto del país?

D: Creo que está bastante democratizada la elaboración y hay muchísimas opciones de cervecerías con productos de excelente calidad. Pero también hay que tener en cuenta realidad que no es lo mismo elaborar cerveza que venderla en un bar, porque en la producción la barrera de inversión es mucho más alta  y requiere de elementos que son carísimo como el acero inoxidable. Ahora bien, si vamos al otro lado del mostrador y pensamos que la cerveza artesanal genera una experiencia distinta de consumo, creo que están todas las condiciones dadas para que la industria se desarrolle desde Jujuy hasta Ushuaia.

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