La cifra surge de datos relevados por Unicef. Tres de cada 10 jóvenes de entre 15 y 19 años son analfabetos y suman 59 millones en regiones afectadas por crisis bélicas o desastres naturales.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) informó ayer que en países afectados por conflictos o desastres naturales, tres de cada 10 jóvenes de entre 15 y 19 años son analfabetos y suman 59 millones.

Níger, Chad, Sudán del Sur y la República Centroafricana son los países que afrontan las tasas más altas de analfabetismo en jóvenes, con más de 60 por ciento, con una larga historia de inestabilidad y altos niveles de pobreza, señaló el reporte.

“Esos números son un duro recordatorio del trágico impacto que las crisis tienen en la educación de los niños, su futuro, y su estabilidad y crecimiento de la economía y de la sociedad”, sostuvo la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore. La funcionaria hizo un llamado a todos los socios internacionales a contribuir con ayuda financiera para aumentar las posibilidades de acceso a la educación de niños en todo el mundo.

Además, explicó que solo 3,6% de los fondos humanitarios se destina a la educación de menores de edad que viven en situaciones de emergencia, según advierten los informes del fondo para la infancia.

La organización estimó que gastará aproximadamente 1.000 millones por año en programas educativos, y dedicará especial atención a las zonas afectadas por conflictos y desastres naturales.

El estudio destacó que en los países de emergencia, las niñas y las adolescentes son particularmente perjudicadas, debido a que 33 por ciento de ellas no aprende ni siquiera las nociones básicas, mientras el porcentaje en hombres coetáneos es de 24 por ciento.

Asimismo, en 2014 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) advirtió en un documento la existencia de 58 millones de niños de entre seis y 11 años sin escolarizar.

Entonces, la organización adjudicó la falta de avances a escala mundial en la alfabetización al elevado crecimiento demográfico en el África subsahariana, una región donde hay 30 millones de niños sin escolarizar.