Fue el juez Sergio Torres, quien subroga a Claudio Bonadío en la causa. Tomó la decisión por razones “humanitarias y extraordinarias” luego del planteo de la abogada del ex funcionario.

El juez federal Sergio Torres decidió ayer concederle la excarcelación al ex canciller Héctor Timerman por “razones humanitarias y extraordinarias”, para permitirle viajar a Estados Unidos y someterse a un tratamiento médico contra el cáncer.

El magistrado, quien subroga a su par Claudio Bonadío, tomó la decisión luego del planteo presentado por la abogada Graciana Peñafort, según informaron fuentes judiciales.

De esta manera, el ex jefe de la diplomacia argentina, quien estaba procesado con prisión preventiva de manera domiciliaria en el marco de la causa que investiga el presunto encubrimiento del atentado a la AMIA, reclamará al Departamento de Estado norteamericano que revea su decisión de revocarle la visa.

“Se advierte que la circunstancia aludida por la defensa obliga entender el caso como uno de extrema excepcionalidad, vislumbrándose que razones humanitarias, vinculadas a su grave estado de salud, deben ser priorizadas por ante los riesgos procesales”, señaló el juez en su fallo.

“En consecuencia, por resultar ajustado a derecho, conforme la normativa internacional vigente”, añadió.

Torres recordó que la Cámara Federal al confirmar la prisión preventiva de Timerman advirtió que la misma “debía ser analizada de modo continuo y flexible”.

Tras ser notificada del fallo, Peñafort tenía previsto comunicar la decisión a Timerman en su domicilio, y luego pedir la revisión del otorgamiento de la visa a la Embajada de los Estados Unidos, tal cual informó a NA en los Tribunales de Comodoro Py.

La decisión del juzgado fue ante el pedido de la abogada luego de que este martes a punto de abordar un vuelo, Timerman fuera informado de que no tenía autorización de ingreso a los Estados Unidos, ya que le habían revocado la visa.

Timerman tenía previsto viajar a Nueva York por un tratamiento médico, pero ante la negativa de Estados Unidos no pudo subirse al vuelo que iba a aterrizar en el Aeropuerto John F. Kennedy.