La nutricionista Natalia Malah enseña la diferencia entre dietético y light. Lo que se debe hacer y lo que no, en esta nota.

La profesional del Centro de Promoción de Salud y Medicina Deportiva de la Subsecretaría de Deportes, Natalia Malah, se explayó sobre varias inquietudes que recibe en las consultas por parte de deportistas y pacientes en general.

La nutricionista especializa en deporte dio una serie de pautas e información precisa sobre varios aspectos que todos debemos tener en cuenta a la hora de alimentarnos y de incorporar hábitos saludables de alimentación a nuestra rutina diaria.

¿Cuál es la consulta más frecuente respecto de la nutrición?

Creo que una de las cosas que más nos preocupan en cuanto al físico es ¿por qué engordamos? La respuesta la conocemos todos: comemos más de los que gastamos. Lo que desconocemos es cuánto la industria y la sociedad influyen o pueden ser responsables de esto.

Existen en el mercado cada vez más productos light y dietéticos. Entonces, ¿por qué engordamos, cuando lo que deseamos al ingerir estos productos es reducir peso?.

Cuando ingerimos alimentos light estamos consumiendo 30 a 50% menos de calorías. Pero si en lugar de un producto, ingiero dos, estaríamos consumiendo lo mismo que un producto común. Por ejemplo, si comemos un helado light pero en lugar de uno chico ingerimos uno grande o lo peor, dos chicos, estamos consumiendo la misma cantidad de calorías o más.

Los alimentos dietéticos pueden tener menos, la misma o más cantidad de calorías que los comunes, ya que muchos son modificados en su composición química con el objeto de ser utilizados en ciertas enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial u otras. Lo cierto es que existen alimentos dietéticos que son modificados en su composición para ser más calóricos y que pueden ser utilizados por deportistas o personas que requieren incrementar su peso.

Por lo tanto, no siempre dietético es light. Conociendo esta diferencia entre light y dietético, pues entonces trabajemos en los hábitos de consumo más que en el producto que el mercado nos ofrece. Esto nos hace directamente responsables de la elección de lo que comemos.

Malah destacó la importancia de tener claros dos factores a la hora de pensar por qué engordamos. El primero son los hábitos alimentarios y el segundo es la falta de movimiento.

Las personas se encuentran cada vez más quietas, más inactivas. Las compras se hacen por internet, nos manejamos en vehículo, los juegos de los niños son en la computadora, cuando un juego como la mancha y la escondida demandaban moverse.

La industria también influye en esto. Existen en el mercado productos que pueden resultar adictivos y que cada vez más se ven más en las góndolas. Las galletas dulces, los snacks, golosinas y donde el mercado influye en la venta. Desde cómo se exhiben, hasta el lugar estratégico para que el consumidor siempre se lleve uno.

¿Es posible manejar estas conductas frente a lo que ofrece el mercado?

No lo sé, esto depende de cada uno, pero es importante conocer cómo a veces no sólo depende de nosotros o de la falta de movimiento. Tendremos que empezar a jugar más, movernos, bailar, etc. No repetir conductas adictivas que inician sensaciones de culpa innecesarias.

  • Para esto recomiendo seguir estrategias como:
  • Dejar el auto a unas cuadras del trabajo.
  • Jugar con los niños.
  • Elegir alimentos comunes y consumir lo menos posible.
  • Leer la etiqueta o rótulo de alimentos.
  • Evitar las gaseosas y empezar a ingerir limonadas.
  • Realizar actividad física, caminatas, bailar, nadar, andar en bicicleta.
  • Lavar el auto.
  • No a varias porciones de comidas, con una es suficiente.
  • No prohibirse ingerir alimentos. En lugar de eso, proponerse a manejar las raciones de todos los alimentos.
  • No saltear comidas.

¿Cómo se puede explicar la sensación de seguir comiendo y no poder parar?

Esto es algo que manifiestan los pacientes muy seguido y es real que hay alimentos que generan esta sensación. Yo tomo la explicación de la coordinación de la Red de Trastornos Adictivos del Instituto de Salud Carlos III, que lo explica así:

“Desde el punto de vista fisiológico, cuando tengo hambre, voy a buscar una comida más calórica, como las que tienen azúcares o grasas, que me satisfaga más rápido y con mayor intensidad”.

Para llegar a una conclusión real, se llevó a cabo una investigación con 120 voluntarios, a los que se les pidió que clasificaran por orden los que, para ellos, eran los 25 alimentos más adictivos. Los resultados fueron claros: los alimentos con un mayor porcentaje de grasas eran los que se asociaban con un mayor comportamiento de adicción, que según los especialistas, puede compararse al que generan las drogas.

Según los expertos que han llevado a cabo el estudio, estos alimentos activan el sistema de recompensa del cerebro de una forma más aguda, por lo que las hormonas responden fijando su máxima atención en este tipo de alimentos.

“Los alimentos altamente procesados, a diferencia de los naturales, tienen más posibilidades de provocar un pico o una subida de azúcar en la sangre, circunstancia que activa ciertas áreas del cerebro relacionadas con las adicciones”.

Se les considera adictivos y se les compara con las drogas, pero realmente la comparación no es idéntica, es decir, no existe evidencia de que los componentes de ninguno de estos alimentos sean realmente adictivos. Simplemente, se trata de un tipo de alimentos o comidas que, por situaciones de estrés, ansiedad o porque realmente gustan mucho, hacen que se coman en cualquier momento, independientemente de tener hambre o no, dándonos esa sensación de “no poder parar de hacerlo”.

Alimentos adictivos

Entre estos, encontramos: pizza, chocolate, papas fritas, galletas de chocolate, helado, hamburguesas, bebidas con azúcar, queso, pollo frito, cereales, golosinas, carne, magdalenas, frutos secos y huevo, entre otros.

Fuente: Gobierno de Mendoza