Si señores. Si señoras. Con ustedes, las nuevas tecnologías. Plataformas digitales, herramientas de mano, libre acceso, abarcadoras o inclusivas (como políticamente más te guste). Alternativas y opciones diferentes a las propuestas que ofrecen los gigantes de la comunicación. Ejemplos sobran. A toda escala. Esto es como el agua que, indefectiblemente, busca su curso. "Este es […]

Si señores. Si señoras. Con ustedes, las nuevas tecnologías. Plataformas digitales, herramientas de mano, libre acceso, abarcadoras o inclusivas (como políticamente más te guste). Alternativas y opciones diferentes a las propuestas que ofrecen los gigantes de la comunicación.

Ejemplos sobran. A toda escala. Esto es como el agua que, indefectiblemente, busca su curso. "Este es un monstruo distinto", le dijo Matías Berner o Muphasa, este mes a la revista Rolling Stone. Para los que conocen El Quinto Escalón: la batalla de plaza más grande del circuito de freestyle hispano que, desde marzo, tiene su programa de radio en Vorterix (que forma parte actual de los grandes medios). "Está bueno tener un espacio donde no está la gente, no está el apuro, y podés enterarte de lo que les pasa a los freestylers. La misión es crear un clima donde ellos se sientan cómodos y podamos capturar no sólo sus rimas, sino quiénes son y cómo se sienten ahora que son famosos" agrega Muphasa.

En Mendoza, por estos días (y bastante más afuera del mainstream mediático) se produjo un reencuentro muy interesante. Volvió a la radio el Palo Villatoro. Entre fines de los 90 y la primera parte de los 2000, el Palo se transformó en un Howard Stern del oeste argentino, desde el aire de la mañana de la 100.9 Estación del Sol. A partir de ese momento, la emisora del grupo de medios de Canal 9, empezó a liderar casi todas las franjas de audiencia. Y el Palo fue factótum de ese escenario. Una popularidad natural, un tipo que, a todo el mundo, le gustaba escuchar. De repente, se fue de sintonía. Al tiempo, de a poco, comenzó la vuelta: en una radio de su Alvear natal, después como parte integrante del equipo de medios de la Universidad Nacional de Cuyo… Pero el estilo Palo, el de la popularidad natural, el dueño del lenguaje, no se había despertado (al menos) hasta ahora: de lunes a viernes lo podés escuchar en Sontrip, una radio por internet que se "sintoniza" en sontrip.com.ar o bajando una app en el teléfono. “No estoy muerto, pero casi me matan” se llama su nuevo espacio. Todo un mensaje. ¿Y entonces? El Palo de la radio generó ese reencuentro con las nuevas tecnologías. Esto pasa acá, en Mendoza.

Desde lo más esencial de la radio, el reconocimiento de las nuevas herramientas es evidente. Hasta el mismísimo Alejandro Dolina dijo hace muy poco, a fines del año pasado, en la previa de una presentación de “La Venganza será Terrible” en la ciudad de Rosario: “Creo que las nuevas tecnologías de algún modo favorecen también a la radio, lo que antes se llamaba el área de cobertura ahora es el mundo entero. Antes teníamos que preocuparnos por si una región montañosa nos impedía o modificaba el área de una FM, y ahora podés llegar a la China todo el tiempo. Creo que lo importante de la radio son los contenidos, las tecnologías son accesorias. Que la radio esté en un momento difícil, puede ser, pero en realidad a partir de Internet todos los medios de comunicación tradicionales han entrado en una crisis respecto de cómo se financian. Evidentemente, la red tiñe de gratuidad todas las expresiones artísticas. De manera que la figura de la empresa y de la publicidad como resorte principalísimo de las finanzas es obsoleta. Creo que la financiación de los medios está en crisis, pero no los contenidos ni el interés de la gente”.

Aunque los contrapuntos existen. Lalo Mir, otro gran referente del éter tradicional de nuestra generación, fue tajante cuando hace poco (en el marco del inicio de su nuevo ciclo en la TV Pública) le preguntaron si renegaba de la estructura comercial radiofónica: “Sería mucho más lindo tener una radio donde me escuchara toda esa gente que me escucha en La 100, en un programa con mis amigos y que nadie me rompiera los huevos. ¿Pero quién la garpa?”.

Más allá de las posturas, los nuevos canales están en marcha. Sólo es cuestión de probar y experimentar. Y escuchar entre tanto ruido.