El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, acusó ayer a la canciller alemana, Angela Merkel, de “apoyar el terrorismo” y amenazó con sancionar a Holanda y llevarla ante la Justicia europea.

El conflicto con ambos países se dio por la prohibición que sufrieron ministros turcos para hablar en actos en ciudades holandesas y alemanas, agravando una disputa con sus aliados de la OTAN.
Erdogan, quien busca el apoyo de la diáspora turca en un referéndum para reforzar sus poderes como presidente, había acusado ya al gobierno de Holanda de actuar como “remanentes del nazismo” por impedir a sus ministros hacer campaña a su favor entre los 400.000 turcos que viven en el país europeo.
La semana pasada, luego de que se prohibieran actos de varios de sus ministros en ciudades alemanas, el mandatario turco había acusado a Alemania de “prácticas nazis”, declaraciones que Merkel calificó de “inaceptables” y pidió a Ankara que no las repitiera.
El cortocircuito da otra vuelta de tuerca al deterioro de las relaciones entre Turquía y Europa y reduce aún más las perspectivas de una adhesión del país a la Unión Europea (UE). También llega en momentos de preocupación en Turquía por una ola de atentados y por la guerra en la vecina Siria.