Independiente empezó perdiendo, pero pudo darlo vuelta y vencer al equipo brasileño 2 a 1, en el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana. La revancha, el miércoles.

En un gran partido, Independiente de Avellaneda venció anoche como local al Flamengo de Brasil por 2 a 1, en la primera final de la Copa Sudamericana. El partido de vuelta se jugará el miércoles próximo en Río de Janeiro.

El Rojo empezó en desventaja, pero pudo darlo vuelta jugando a un muy buen nivel a pesar de haberse quedado sin resto físico en la última parte del encuentro.

Flamengo empezó mejor que el Rojo. Más metido, concentrado, sin la presión que quizás le jugó el público a los jugadores de los Diablos. Fue así que a los ocho minutos el equipo brasileño abrió el marcador en una pelota parada. Réver saltó por encima de todos y metió un tremendo cabezazo para darle un baldazo de agua fría a todos los hinchas de Independiente.

Después, con el pasar de los minutos, el Rojo empezó a acomodarse en la cancha y sentirse más a gusto. Metió más presión en la salida del Fla, se adueñó de la pelota y fue metiendo en su arco al equipo brasileño. Meza era una de las llaves que tenía el Rojo. De hecho él empezó la jugada colectiva que fue la del empate. La tomó en tres cuartos de cancha, cedió la pelota con un pase filtrado a Benítez, que estaba adentro del área. El delantero logró habilitar a Gigliotti ante la marca del rival y el Puma definió de primera para poner el 1 a 1.

En el segundo tiempo, el Rojo siguió jugando con muchísima intensidad. A los ocho llegó el segundo gol después de una gran jugada. Meza, parado en la media luna del área, recibió un centro que llegó desde la izquierda por intermedio de Barco y tomó la pelota de volea, de manera perfecta, para vencer la resistencia del Flamengo.

Después del segundo gol, Independiente tuvo momentos de alto vuelo pero no logró marcar el tercer tanto. Y de a poco los dirigidos por Holan fueron sintiendo en cansancio físico y cada vez les costó más mantener el ritmo, que había sido tremendo. Así, el equipo brasileño de a poco fue avanzando metros en la cancha y empezando a controlar la pelota. Los últimos veinte minutos de partido fueron todos del Fla, que dominó a gusto ante un Rojo que se defendió y apostó a alguna contra que le diera aire. Sin embargo el equipo de Río de Janeiro no logró el ansiado empate que le hubiera dejado un muy buen panorama de cara el partido de vuelta.

Así fueron pasando los minutos, con un Flamengo en busca del empate y con un Rojo que se quedó sin piernas y aguantó los minutos para sumar un triunfo más importante y viajar a Brasil sabiendo que tiene una ventaja.