Un tribunal de apelaciones brasileño dirá hoy si el ex presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva es culpable de corrupción, en un fallo que puede liquidar sus ambiciones de volver al poder e incluso llevarlo a la cárcel.

Una confirmación de la sentencia a nueve años y medio de reclusión, dictada en julio por el juez Sergio Moro por corrupción pasiva y lavado de dinero, complicaría además el panorama de las ya inciertas elecciones de octubre, en las que Lula se presenta como favorito.

El Partido de los Trabajadores (PT), sindicatos y movimientos sociales organizaron caravanas de centenas de autobuses hacia Porto Alegre (sur), donde se llevará a cabo el proceso, y convocaron actos en Sao Paulo.

El PT recurre a una retórica incendiaria para motivar a los simpatizantes de Lula, que sigue gozando de gran popularidad en regiones y sectores que se beneficiaron de sus políticas de distribución de renta. “Para detener a Lula, van a tener que detener a mucha gente pero, más que eso, van a tener que matar gente”, advirtió la presidenta del PT, la senadora Gleisi Hoffmann, en una entrevista publicada por el medio Poder360.