Un informe de una asociación civil mostró los números de la epidemia de violencia de género. A pesar de las marchas y de la concientización, los ataques a mujeres no bajan.

La Casa del Encuentro publicó recientemente un informe que demuestra que la problemática de la violencia de género y su expresión más extrema, el femicidio, son temas prioritarios en una sociedad en la que todavía muere una mujer a manos de un hombre cada 30 horas.

La Casa del Encuentro es una Asociación Civil que monitorea casos de violencia de género en todo el país a través de un relevamiento de noticias publicadas en las agencias informativas Télam y DyN y en 120 diarios de distribución nacional y/o provincial, así como el seguimiento de cada caso en los medios.

En el informe, que abarca el periodo que va desde del 1 de enero al 31 de octubre de 2016, la Asociación asegura que se registraron 230 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas y 27 femicidios vinculados de hombres y niños. Otro dato estremecedor es que 294 hijas e hijos quedaron sin madre, de los cuales 173, son menores de edad.

Desde que comenzó su trabajo, la Asociación ha registrado entre 2008 y 2015 el alarmante número de 2094 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas en todo el país, que resultan en un promedio de 299 casos por año.

Florencia Vavassori, psicóloga referente de la Asociación, contó a Diario Vox que si bien el registro de casos es menor al de 2015, la comparación no sería válida porque aún restan dos meses para que finalice el año. Asimismo, remarcó que el promedio general sigue en los índices históricos e indican que 1 mujer muere en Argentina cada 30 horas por violencia de género.

Además de trabajar como observatorio de violencia, la Asociación realiza actividades de capacitación, formación y asistencia a mujeres y promueve iniciativas para generar legislación y políticas concretas sobre la problemática. En este sentido Vavassori dijo: “Se han logrado avances en materia legislativa, como la sanción de la Ley 26.485 que es excelente pero su aplicación se hace difícil”. Es que según su experiencia hay jueces que en casos de homicidios utilizan el agravante por el vínculo cuando lo que corresponde es que sea por violencia de género. Si bien no existen diferencias sustanciales en la condena, el valor simbólico es importante porque son crímenes de odio y se mata el simple hecho de que la otra persona es una mujer.

En este contexto las expectativas están puestas en el Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las mujeres que entrará en vigencia en 2017 y es uno de los puntos incluidos en la Ley que organizaciones como La Casa venían reclamando hace muchos años. En este Plan se contemplan avances importantes como la implementación de la tobillera electrónica, capacitación transversal en violencia de género, creación de refugios, patrocinios gratuitos y otra serie de medidas que ayudan a poner en resguardo a la mujer. Al respecto Florencia expresó: “Tenemos muchas esperanzas en el Plan. Además estamos pidiendo algo que para nosotros es muy importante y tiene que ver con que se quite automáticamente la responsabilidad parental de los femicidas y que además se avance con la Ley Brisa”. Una Ley desarrollada por la Asociación que consiste en otorgar una reparación económica, equivalente a una jubilación mínima hasta cumplir los 21 años, para niñas y niños que quedan huérfanos por casos de femicidios.

Asimismo destacó que es importante el rol de los medios en visibilizar la problemática y su responsabilidad para no reproducir estereotipos que contribuyen a instalar la idea que el hombre tiene derechos sobre la mujer o que la misma le pertenece. Al respecto dijo: “Hace algunos años nadie hubiera pensado que cuando Monzón mató a Alicia Muñiz se trataba de un femicidio, por esa época la prensa trataba estos temas como crímenes pasionales. Creo que todavía somos una sociedad muy machista y por eso es fundamental incorporar la perspectiva de género en todos los ámbitos de la sociedad, porque este no es un problema de las mujeres sino también de los hombres y de toda la sociedad”, concluyó.