En Mendoza recordaron con emoción el atentado a la sede de la AMIA

Miembros de la comunidad hebrea mendocina participaron del acto. Estuvieron presentes las autoridades del gobierno provincial.

En la sala Luis Quesada de la Casa de Gobierno se realizó ayer un acto homenaje a 25 años del atentado a la sede de la AMIA.

De la ceremonia participaron miembros de la Sociedad Israelita de Beneficencia Mendoza y autoridades del gobierno provincial.

A las 9.53, hora en la que ocurrió el hecho en 1994, los bomberos tocaron una sirena durante tres minutos y simbólicamente se encendió una vela por los años transcurridos desde el atentado.

Pablo Stern, presidente de la Sociedad Israelita de Beneficencia Mendoza, expresó un breve pero sentido discurso: “Se hace difícil innovar en el discurso cuando la realidad no sufre cambios significativos a lo largo de los años”.

“Se hace también difícil no flaquear en la fe y en la esperanza de que algún día como sociedad obtengamos esa recompensa tan buscada: la verdad, la justicia”, continuó.

“Es mi deseo que el Estado argentino logre algún día que se conozca toda la verdad y que se la dé a conocer”, completó.

Como se ha comprobado, el atentado a la AMIA fue un ataque terrorista que sufrió la Asociación Mutual Israelita Argentina en Buenos Aires el lunes 18 de julio de 1994.

Se trató de uno de los mayores ataques terroristas ocurridos en Argentina, con un saldo de 85 personas asesinadas y 300 heridas, y el mayor ataque contra objetivos judíos desde la Segunda Guerra Mundial.

La comunidad judeoargentina con casi 300.000 personas, de las cuales más del 80% vive en Buenos Aires, es la más numerosa de América Latina y la sexta mayor del mundo.

Hasta 2018 se habían realizado dos juicios orales contra personas acusadas de ejecutar o encubrir el atentado. El primer juicio (2001-2004) reveló un amplio encubrimiento en el que estuvo incluida la justicia argentina y los servicios de inteligencia, y absolvió a todos los acusados.

La justicia argentina detuvo a varias personas acusadas de haber participado en el atentado, la mayoría oficiales de la Policía Bonaerense, que llegaron a permanecer en prisión durante casi una década.

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