El techo más grande de Sudamérica estará en Mendoza

Avanza la obra del estadio cubierto de la Villa Olímpica. La sola estructura del techo pesa 600 toneladas. Los protagonistas de un complejo que será emblemático. Por Horacio YacanteEl Estadio Único Mendoza en la Villa Olímpica será sin dudas el mayor legado arquitectónico de principios del siglo XXI, en lo concerniente a la infraestructura deportiva […]

Avanza la obra del estadio cubierto de la Villa Olímpica. La sola estructura del techo pesa 600 toneladas. Los protagonistas de un complejo que será emblemático.

Por Horacio Yacante

El Estadio Único Mendoza en la Villa Olímpica será sin dudas el mayor legado arquitectónico de principios del siglo XXI, en lo concerniente a la infraestructura deportiva provincial. Con 12.000 butacas y una capacidad para albergar a 14.600 personas, se convertirá en una plaza clave para la realización de eventos culturales y espectáculos internacionales como la Copa Davis, combates por cinturones de boxeo y torneos mundiales e interamericanos de básquet, vóley y balón mano.

Una de sus cualidades más llamativas de esta obra es que contará con el techo más grande de Sudamérica, cuyas dimensiones abarcan los 100 metros de ancho y los 120 metros de largo, esto es más grande que una cancha de fútbol. La obra valuada en $45 millones, involucrará la participación de 55 operarios que se sucederán en distintas etapas durante un periodo estimado en 4 o 5 meses (los primeros trabajos iniciaron a mediados de abril).

Esta mega estructura de 600 toneladas fue fabricada enteramente por técnicos y talleres mendocinos, lo que sienta un precedente internacional que distingue a la industria de la construcción de la provincia. El ministro de Infraestructura, Rolando Baldasso explicó que “a diferencia de Brasil, que recurrió a especialistas alemanes para reestructurar sus estadios para el Mundial de la FIFA 2014, en nuestra provincia hemos empleado mano de obra y empresas locales”.

“Desde el punto de vista de la ingeniería y la arquitectura, es una mega obra que marca un antes y un después. Primero por los medios tecnológicos empleados y la coordinación de procesos”, completa el funcionario.

Baldasso destacó, además, que “el estadio viene a solucionar una seria falencia de la infraestructura de espectáculos de la región, donde no había estadios cerrados para grandes eventos de talla internacional. En Mendoza, la oferta es escasa y poco funcional desde el punto de vista de la seguridad y de las cualidades acústicas, por lo que a partir de 2016 se convertirá en un sitio de referencia a nivel regional y nacional de grandes eventos”, completó.

Además de los eventos deportivos, las cualidades acústicas y la pantalla de cuatro caras ubicada en el techo, permitirá la realización de grandes eventos culturales como recitales o conciertos. Su ubicación alejada de la Ciudad y su estratégica ubicación, permite el ingreso y desconcentración de miles de vehículos en pocos minutos.

Idea y ejecución

Con una estructura estimada en 600 toneladas de acero, el techo del estadio cubierto representa la mayor obra de ingeniería de espacios deportivos modernos.
La idea estuvo a cargo del Estudio Paoletti-Bocanegra, quienes cuentan con una larga experiencia en obras de esta envergadura. Entre sus antecedentes próximos se pueden mencionar el Espacio Cultural Julio Le Parc y el Centro de Congresos y Exposiciones de Malargüe, ambos reconocidos como emblemas de la arquitectura latinoamericanamoderna.

El encargado de materializar el diseño fue el taller metalúrgico de Álvarez & Blanco. Para eso se valieron de un sistema de construcción por piezas, que luego son ensambladas en distintas etapas de la construcción del estadio cubierto, dirigido a nivel global por la UTE PROCOM CEOSA. De parte del Gobierno, los procesos son seguidos de cerca por el DACOP (Dirección de Contratos y Obras Públicas del Ministerio de Infraestructura).

La dirección general está a cargo del arquitecto Mariano Dohmen, secundado por el ingeniero Juan Carlos Olivia y Luis Lima.

Desafíos técnicos

Mariano Dohmen explicó a Área Tres que debido a sus dimensiones, “el techo debe ser colocado por etapas, que parten desde la construcción de piezas en el taller metalúrgico y el ensamble posterior en el predio del estadio”.

Para garantizar el cumplimiento de los tiempos requeridos, se hizo necesaria la elaboración y seguimiento de un estricto plan de obra, para que cada proceso de fabricación del techo se amoldara a las etapas de la construcción del estadio cubierto.

“El primer paso fue establecer ocho columnas de hormigón que alcanzan los 23 metros de altura, y cuyas bases se remontan a 13 metros bajo tierra”, explica el arquitecto y señala que “el diseño de estas columnas garantizan la estabilidad de la estructura en caso de movimientos sísmicos de consideración”.

Como se trata de una estructura elaborada en taller y ensamblada en el predio, cada una de las piezas que conforman las vigas fueron testeadas in situ por el personal técnico y el mismo Dohmen. “Asistimos al taller de Álvarez & Blanco para constatar que las piezas de 4 metros de largo por 5,5 metros de largo, no presentaran fallas y se correspondieran con los planos originales”, comentó el arquitecto.

El peso de cada una de las partes hizo necesario el empleo de grúas capaces de elevar piezas de más hasta 6.000 kilogramos cada una.

Para el izamiento y abulonado de las piezas se tuvo que recurrir a la fabricación de un “puntal” similar a los que se construyen en las torres de iluminación. Este puntal es usado como soporte de los nudos donde se unen las vigas y garantizan la estabilidad de toda la estructura hasta que se termina de ensamblar. Esto se repitió en cada una de las cuatro vigas que conforman la parrilla.

Etapas pendientes

Una vez colocadas las cuatro vigas, los trabajos en el techo se dividen en la instalación de la zinguería y la posterior colocación de la cobertura exterior.

Tanto los trabajos de zinguería como de la instalación de los sistemas de circulación de aire –que se encargarán de controlar la temperatura del estadio-, se encuentran actualmente en proceso, mientras las piezas de la cobertura metálica son fabricadas en el taller.

La cobertura metálica será una de las últimas etapas del estadio y su colocación depende de que se terminen las bandejas de las gradas laterales. De este modo, el techo brindará un cerramiento completo, mientras se ultimen los detalles dentro del estadio.

Según el ministro Rolando Baldasso, la conclusión del estadio podría estar sucediendo entre noviembre y diciembre de esta año y significaría un corolario importante para el cierre de gestión del gobernador Francisco Pérez.

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