Con más de diez mil uniformados, en su mayoría jóvenes, el nuevo perfil de “servidor público” que impulsa Cornejo incluye cualidades como celeridad, sabiduría y empatía. El jefe de la Policía, Roberto Munives, hace un análisis a fondo.

Durante la última década, la Policía de Mendoza ha sido el blanco constante  de cuestionamientos sobre su accionar como institución y los hechos delictivos en los que se han visto involucrados sus integrantes. Comisarios corruptos, redes para lucrar con los servicios extraordinarios, “pérdidas” de sus armas reglamentarias y falta de respeto a sus autoridades. La Inspección General de Seguridad ha duplicado la cantidad de sumarios administrativos.

Con una extensa carrera policial, el ex comisario Roberto Munives es el encargado desde el 10 de diciembre de 2015 de dirigir una fuerza de más de 10 mil policías, en su mayoría jóvenes y desacreditados socialmente. A continuación el análisis que hace de esta situación y las expectativas a futuro.

¿Qué esperan los mendocinos del policía?

Todos tenemos claro que el policía como servidor público deber ser multifuncional, resolutivo y con una actitud proactiva. La gente lo quiere en la prevención del delito, pero también de las faltas, las inconductas. Demanda disciplina social, orden y respeto.

¿Un guardián de la ciudadanía?

En este contrato social hay demandas de todo tipo que van desde el respeto a los semáforos, la protección de la propiedad privada, el mantenimiento del respeto, la responsabilidad y la cortesía en las relaciones interpersonales. Bajo este concepto, el policía viene a ser un rector, corrector, un vigilante y un guardián de ese pacto social.

¿Qué pasa cuando el guardián también es infractor?

Es muy frustrante para la organización policial, pero también para la sociedad. Para eso debemos volver a la vocación de servidor público y cada vez un efectivo se entere de un ilícito, no debe confundir la camaradería y ocultar el delito, sino sacarlo a la luz. Siempre les digo a los cadetes que peleen por sentirse íntegros.

¿Cómo afecta su tarea el estrés laboral?

En todo momento están sometidos a situaciones de estrés, violencia, alto grado de fluidez de adrenalina, porque conviven con problemas que se tienen que resolver muy rápidamente. Y ninguno es igual a otro. De ahí que su capacitación está orientada a saber dominar, conducir e interpretar todas las presiones. Es su función como miembro de un cuerpo profesional.

¿Y cuándo el estrés proviene de su economía personal?

Cuando uno es policía tiene que dejar de lado cuánto es lo que cobra y anteponer su vocación. Es lo que demanda la sociedad. Aún así, hay que tener en cuenta que los policías son reconocidos económicamente. Un ejemplo de esto es que un ingresante está cobrando $20 mil por mes, lo cual es un monto aceptable, más si se lo compara con ingresantes a otros rubros. Además tiene la oportunidad de tener otros ingresos paralelos legítimos como son los servicios extraordinarios.

¿Los policías saben cuándo usar su arma?

Uno no es policía para usar el arma. Por eso lo más importante es que durante su formación aprenda que solo puede usarla en protección de su propia vida o de otras personas inocentes. La ley habla de los principios de gradualidad y razonabilidad, pero solo cuando es la última de las opciones. Si las circunstancias terminan con la muerte del agresor, es lamentada porque el objetivo era ponerlo al reparo de la justicia.

Aún así, es un problema recurrente entre los más jóvenes.

Hay tres ejes en la carrera policial que se aplican durante el ejercicio profesional. El 80% del tiempo destinado a tiro no son prácticas de tiro sino que está enfocado en saber cuándo se tira. Segundo: no enseñamos a matar. La función del arma es “neutralizar”, bajo el principio de hacer prevalecer el cuidado de la vida del agresor.

En marzo se incorporaron  450 cadetes a prueba. ¿Cómo van hasta ahora?

La experiencia nos está permitiendo tener un seguimiento más personalizado y conocer los perfiles. A medida que avanzan las evaluaciones periódicas, tendremos más herramientas para hacer una mejor gestión de los recursos humanos e identificar quienes tienen cualidades para funciones al exterior o de escritorio.

¿Les permite introducir principios de eficiencia?

La eficiencia es un punto clave, ya que si no existe un estudio de su persona, se puede incurrir en errores como poner a patrullar los barrios internos de Guaymallén a efectivos provenientes de San Rafael. Cuando ocurre una emergencia, no tiene la capacidad de respuesta más allá de los GPS de los vehículos.

¿Y evita que no ingresen policías sin vocación?

Al documentar sus análisis, los superiores van a poder determinar si hay perfiles que no son aptos para permanecer en la fuerza. De los 450, ya hay un caso que ha sido remitido a la IGS, pero el seguimiento continuará para todos.